Maximiliano Oro, tras la aventura de Darwin
Todo comenzó a los 11 años cuando María Cristina, su madre, le regaló un libro que habla de la historia de un hombre grande de barba blanca, y gran hombre, que despertó simpatía y ternura en el futuro fotógrafo de naturaleza. Luego vinieron otros libros sobre Charles Darwin y otros muchos más, que fueron forjando la mirada y dando lugar a la inquietud y la pregunta.
Pasados los años, en el 2005, comenzó la verdadera aventura para la que se preparó tanto tiempo. La idea era mostrar y graficar el lugar donde estuvo Darwin, pero desde lo estético, resaltando la naturaleza y sus formas, desde un objetivo sensible respecto del paisaje y el ser vivo. Que se sienta. Desde un concepto que implique compromiso con el planeta.
- Durante los primeros días en Puerto Deseado sentí frustración y desconcierto, no lograba las fotos que buscaba, la fauna. Todo era desazón y pensaba que no lo iba a lograr. ¿Qué tendrá de “deseado” este lugar? Llegué a pensar.
La conversación com Maximiliano transcurre por los mares a los que el admirado científico se largó buscando respuestas para sus estudios y su vida. Puerto San Julián, Puerto Santa Cruz, Río Santa Cruz, fueron algunos de los lugares donde recaló el “Beagle” comandado por Fitz Roy, y una de las declaradas frustraciones de Darwin, fue no llegar a la naciente de ese río, por eso Maximiliano, a modo de homenaje lo hizo.
-Es probable que Darwin, desde donde estuvo según algunas opiniones, pudiera ver el “Chaltén”. Esto se desprende de los dibujos, observaciones, anotaciones, preguntas y conclusiones. No imagino lo que hubiera pasado si hubiera llegado al “Perito Moreno” y toda esa región.
El trabajo de Oro continuó a lo largo de 2006, 2007 y 2008, con más de 7000 km. recorridos, y la intención de generar una crónica de viaje a partir fotos que otorguen una alternativa al dibujo, sin emular lo hecho por Martens, por inigualable, y para no quitar valor al lenguaje de la fotografía actual.
Charles Darwin, siempre se preguntaba, qué tenían aquellos lugares desérticos que volvían recurrentes a su memoria. Ante la misma pregunta, Maximiliano responde: “es como volver a la esencia misma de las cosas”.
El increíble cielo estrellado, los olores salinos, la aspereza del viento, la muda soledad que lleva a nuevas preguntas sobre el planeta, la naturaleza, el hombre y su paso por la vida.
*Maximiliano Oro es Docente del Colegio Universitario IES.















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