[Fotos y texto: Photoventura y Agustín Medrano]
Un colaborador de Circuz viajó a las playas de República Dominicana para retratar a turistas cinco estrellas y ganar en dólares. Atención, porque buscan más fotógrafos argentinos. A continuación, nos cuenta su experiencia.
El bronceado de la gente que me recibe el equipaje en Santo Domingo es más intenso que el de la escala anterior, en Perú. Fue larguísimo el viaje, pero no hay tiempo para descansar, tengo que esperar al contacto de la compañía con la cual vine a trabajar.
El tipo me reconoce en el acto por el trípode colgando de mi mochila, y de repente estoy en una 4×4 recorriendo la ruta hasta Samaná, donde voy a laburar los próximos seis meses. A la derecha, el mar: azul como no conocía. El sol rebota en la arena y me obliga a dejarme puestos los lentes oscuros. En Argentina es común escuchar sobre trabajos en el exterior para fotógrafos, pero uno nunca se imagina del todo qué viene a hacer a Photoventura. Es algo corriente que un veinteañero ya maneje el inglés bastante fluido. Y ese detalle, junto al manejo de una réflex digital con flash, es imprescindible para este trabajo.
El hotel Grand Paradise Samaná es un lugar hermoso y nostálgico, lleno de gringos retirados con buena situación económica, parejitas francesas recién casadas y algunas cincuentonas solteras en busca de su merecida dosis de descontrol. La playa es alucinante: un mito popular asegura que este país es el más densamente poblado de palmeras del mundo.
De cualquier forma, no es un trabajo fácil. No hay que molestar al turista y a la vez sacarle fotos, hacerlo posar de la nada, colgarle monitos o papagayos para que se sientan piratas; poses, encuadres, composición… Un montón de cosas que pensaba que ya sabía pero que nunca puse tanto en práctica como en estos días.
El primer mes de entrenamiento es duro, hay que aprender a manejar el tiempo: unos 40 minutos con los turistas tienen que alcanzar para obtener un número importante de fotos finales, lindas y editadas, para poder venderlas a un par de cientos de dólares más tarde. Cuando uno agarra el ritmo, las sesiones se hacen rápido: empieza a conocer las “locaciones” y la luz del lugar (por dónde sale y se oculta el sol, cuándo te jode y cuándo te ayuda la sombra de una palmera, en qué sitio comenzar y en cuál terminar la sesión).
Es un giro de 180 grados. Tenés que habituarte al acento dominicano, al reggaeton, a la bachata, a la disco de noche –los días son puro trabajo, no ir al bar es como no salir al recreo en el cole–, a los tostones, a comer mucho más pescado que carne, a no ver un asado más que una vez al año…
En fin, es otro mundo. Pensar que las fotos que hice están colgadas en alguna pared de Holanda, en alguna computadora en Canadá o en la pieza de algún bebito de Italia, para mí es un lujo. Una vez vi a una pareja llorando frente a un álbum con fotos recién impresas de su luna de miel. Me pidieron una dedicatoria, una firma y me sacaron una foto para agregarla a su álbum.
Cansa, no se puede hacer esto toda la vida, pero después de volver a Córdoba y vivir cinco meses dentro de una oficina, me di cuenta de que no quiero estar así. Hoy estoy cumpliendo una segunda temporada en Photoventura. Otra gente, otro equipo, caras viejas que ya extrañaba y otras muchas que sé que en un tiempo voy a extrañar. Por ahora, vivo cada día en este lugar paradisíaco con todo lo que puedo. No sé mañana, pero la paso bien. Estoy convencido: ser fotógrafo es vencer la muerte en cada disparo.
¿Sos fotógrafo y querés formar parte del staff?
Ingresá a www.photoventurasamana.com y dejá tus datos, o escribí a photoventura@hotmail.com.









Pingback: Why so serious? » Circuz
QUE LINDO!! que placer y que envidia! yo estudio fotografía, tengo 21 años, y mi proyecto de vida es viajar y vivir de la fotografía!
me muero por ir ahiii
besos
muy bueno el proyecto y una envidia… me encantaria poder disfrutar y sacar fotos alli…un abrazo enorme
Hola Quisisera saber si me pueden dar los datos de contactos de esta persona me interesa mucho este tipo de experiencia, quisiera hacerle algunas preguntas.
Gracias y Slds,
Pía
Hola Pía, Agustín Medrano es quién realizó esta experiencia.
Su mail es agumedrano@gmail.com
Le diremos que te comunicaras con él
Saludos!