[Por Jorge Nahúm]
Mariana González, vocera de la Epec, explica cómo afrontaron la situación de los benditos cortes y cómo debieron corregir sobre la marcha una estrategia a partir de los errores.
Fue elconflicto más prolongado entre los vecinos y la empresa que tiene como misión generar, transportar y distribuir energía eléctrica en Córdoba. Se quemó un transformador y, desde el sábado 16 de enero hasta el miércoles 3 de febrero, la provincia fue sometida a dos semanas de cortes de luz programados, por lo que los cordobeses anduvieron con “los cables pelados”.
La Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) atravesó la crisis energética más grave en sus 58 años de existencia y Mariana González –sin ser la jefa de RR.PP.– fue la vocera durante esa quincena infernal, y quien debió aplicar toda su energía ante los reclamos de “alta tensión” que provenían de cada sector, ya que son 800 mil los clientes en el territorio provincial.
Licenciada en Comunicación Social y terminando una maestría en Dirección de Comunicación Institucional, lleva 10 años en la empresa y es jefa del área de Relaciones Institucionales, abarcando las oficinas de prensa, difusión y publicidad. La experiencia vivida hizo que revea el tema de su tesis final para la maestría: ahora la enfocará en las diferencias entre una empresa pública (Epec) y otra privada, en el manejo de una situación crítica.
Cuando surgió el problema, estaba a punto de regresar de sus vacaciones, al tiempo que Adrián Calvo, el vocero oficial de la Epec, las iniciaba. “Apenas me llamaron para que me reintegrara antes de tiempo, supe que el problema era grave. Ese mismo sábado no hubo cortes, pero al día siguiente emitimos un comunicado alertando que podía haber interrupciones en el servicio debido a que faltaba un cuarto de la energía para la provincia, y en pleno verano, con altos índices de consumo”, explica.
–¿Había una estrategia de la Epec para afrontar la situación?
–Hay una estructura armada. No tenemos un “comité de crisis”, pero sí una mesa chica para la toma de decisiones, con participación directa de la Gerencia General, la Comercial, la Técnica y la de Relaciones Públicas. En ese momento, además de Calvo, estaba de vacaciones el presidente del directorio, Adrián Bonetto, y nos encontrábamos ante una situación nueva. Fue la peor crisis en la historia de la Epec. Nunca antes hubo una de duración tan sostenida ni con tanto impacto en la sociedad. Transener (la empresa que se encarga del mantenimiento de los transformadores) no daba demasiadas explicaciones, e intentamos ser moderados, porque no podíamos decirle a la gente “Vamos a cortar la luz” y después no había necesidad de hacerlo. Eso fue lo que ocurrió la primera semana, con el esquema de cortes de dos horas que fracasó. Nos dimos cuenta de que los usuarios pedían previsibilidad y por eso pasamos a los cortes de tres horas por turno.
–¿Resultó un desafío el esquema de cortes?
–Totalmente. Pasamos un fin de semana entero pensando la mejor manera para armar la solicitada para que la publicaran los diarios. La idea era que la gente consultara en nuestra página, pero de los dos mil usuarios habituales, se pasó a picos de 18 mil y se saturó. Lo mismo ocurrió con el 0-800 para los reclamos telefónicos. Con la solicitada, el primer problema era condensar en una página los más de 400 barrios de la ciudad, donde se cortaba en distintos sectores por turno. No podíamos dejar una mitad de la ciudad a oscuras al mismo tiempo por razones de seguridad, así que cruzamos los cortes, para que en cada barrio fueran parciales. Al principio la gente no entendió el esquema. Después se fue acomodando.
–En vista del sinnúmero de reclamos, ¿qué autocrítica hicieron en la empresa?
–Tal vez el mensaje no fue captado en la real dimensión del problema. No queríamos ser tibios, ni tampoco dramáticos. Advertimos que podía faltar la luz, porque dentro de la empresa también se debatió si era lo correcto decir que habría cortes y que después no se produjeran. Siempre apuntamos a no quitar seis horas de luz por día a los usuarios, a que los cortes fueran de sólo dos horas para no cortar la cadena del frío, a no interrumpir el servicio en la zona céntrica porque es electrodependiente… Lamentablemente, no pudimos. Además, la comunicación institucional va detrás de las decisiones que toma la empresa. Cuando se reintegró Bonetto y volvió el gobernador Juan Schiaretti de su viaje a España, el reclamo a Transener se endureció, fue más político y cambió la estrategia.
Jornadas interminables.
–¿La crisis te afectó en lo personal, por la cantidad de horas de trabajo?
–El sábado 23 de enero cumplí años y lo pasé acá, dentro del edificio de la empresa.
–Al menos tenías velas a mano para soplar…
–(Risas) Había luz, pero el aire acondicionado no funcionaba. La pasamos tan mal como mucha gente. Aquí hubo cerca de 50 personas trabajando todos los días, incluso los fines de semana. El Gobierno instaló un búnker en el edificio. Me enfoqué tanto en lo que debía hacer que perdí noción de lo demás. Mi día arrancaba a las 6.30, con los partes para los informativos matinales y nunca volví a mi casa antes de las 23. Llegué a quedarme hasta la 1 de la madrugada, siempre con los teléfonos sonando, los periodistas llamando. Veíamos las quejas de la gente y las críticas en los medios, y sentíamos la impotencia. Pero también digo que fuera del perjuicio y las complicaciones que trajo a Córdoba y a la empresa en sí misma, esta experiencia resultó muy valiosa por el desafío que representó.
El Jefe de RR.PP., al hospital
A Mariana González le tocó representar a la Epec durante la crisis enérgetica porque Adrián Calvo, licenciado en comunicación y Jefe de Relaciones Públicas de la empresa desde hace 10 años, comenzaba sus vacaciones justo el fin de semana en que salió de servicio el transformador de la estación Malvinas Argentinas. Su periodo de descanso finalizó el 4 de febrero, casualmente al dia siguiente en que empezaba a funcionar el transformador de respuesto y a normalizarse la situación eléctrica en la provincia.
Muchos se preguntaron por qué Calvo no adelantó su regreso de las vacaciones ante la magnitud de la emergencia. Algo que sí hizo el presidente de la empresa, Adrián Bonetto. Al parecer, desde la Epec no hubo un pedido para que se reintegrara antes. Hablar del tema con Calvo tampoco fue posible ya que pocos días después de retomar su función, debió ser internado por una problema de salud que requirió carpeta médica.
[Por Jorge Nahúm]

Mariana González, vocera de la Epec, explica cómo afrontaron la situación de los benditos cortes y cómo debieron corregir sobre la marcha una estrategia a partir de los errores.
Fue el conflicto más prolongado entre los vecinos y la empresa que tiene como misión generar, transportar y distribuir energía eléctrica en Córdoba. Se quemó un transformador y, desde el sábado 16 de enero hasta el miércoles 3 de febrero, la provincia fue sometida a dos semanas de cortes de luz programados, por lo que los cordobeses anduvieron con “los cables pelados”.
La Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) atravesó la crisis energética más grave en sus 58 años de existencia y Mariana González –sin ser la jefa de RR.PP.– fue la vocera durante esa quincena infernal, y quien debió aplicar toda su energía ante los reclamos de “alta tensión” que provenían de cada sector, ya que son 800 mil los clientes en el territorio provincial.
Licenciada en Comunicación Social y terminando una maestría en Dirección de Comunicación Institucional, lleva 10 años en la empresa y es jefa del área de Relaciones Institucionales, abarcando las oficinas de prensa, difusión y publicidad. La experiencia vivida hizo que revea el tema de su tesis final para la maestría: ahora la enfocará en las diferencias entre una empresa pública (Epec) y otra privada, en el manejo de una situación crítica.
Cuando surgió el problema, estaba a punto de regresar de sus vacaciones, al tiempo que Adrián Calvo, el vocero oficial de la Epec, las iniciaba. “Apenas me llamaron para que me reintegrara antes de tiempo, supe que el problema era grave. Ese mismo sábado no hubo cortes, pero al día siguiente emitimos un comunicado alertando que podía haber interrupciones en el servicio debido a que faltaba un cuarto de la energía para la provincia, y en pleno verano, con altos índices de consumo”, explica.
–¿Había una estrategia de la Epec para afrontar la situación?
–Hay una estructura armada. No tenemos un “comité de crisis”, pero sí una mesa chica para la toma de decisiones, con participación directa de la Gerencia General, la Comercial, la Técnica y la de Relaciones Públicas. En ese momento, además de Calvo, estaba de vacaciones el presidente del directorio, Adrián Bonetto, y nos encontrábamos ante una situación nueva. Fue la peor crisis en la historia de la Epec. Nunca antes hubo una de duración tan sostenida ni con tanto impacto en la sociedad. Transener (la empresa que se encarga del mantenimiento de los transformadores) no daba demasiadas explicaciones, e intentamos ser moderados, porque no podíamos decirle a la gente “Vamos a cortar la luz” y después no había necesidad de hacerlo. Eso fue lo que ocurrió la primera semana, con el esquema de cortes de dos horas que fracasó. Nos dimos cuenta de que los usuarios pedían previsibilidad y por eso pasamos a los cortes de tres horas por turno.
–¿Resultó un desafío el esquema de cortes?
–Totalmente. Pasamos un fin de semana entero pensando la mejor manera para armar la solicitada para que la publicaran los diarios. La idea era que la gente consultara en nuestra página, pero de los dos mil usuarios habituales, se pasó a picos de 18 mil y se saturó. Lo mismo ocurrió con el 0-800 para los reclamos telefónicos. Con la solicitada, el primer problema era condensar en una página los más de 400 barrios de la ciudad, donde se cortaba en distintos sectores por turno. No podíamos dejar una mitad de la ciudad a oscuras al mismo tiempo por razones de seguridad, así que cruzamos los cortes, para que en cada barrio fueran parciales. Al principio la gente no entendió el esquema. Después se fue acomodando.
–En vista del sinnúmero de reclamos, ¿qué autocrítica hicieron en la empresa?
–Tal vez el mensaje no fue captado en la real dimensión del problema. No queríamos ser tibios, ni tampoco dramáticos. Advertimos que podía faltar la luz, porque dentro de la empresa también se debatió si era lo correcto decir que habría cortes y que después no se produjeran. Siempre apuntamos a no quitar seis horas de luz por día a los usuarios, a que los cortes fueran de sólo dos horas para no cortar la cadena del frío, a no interrumpir el servicio en la zona céntrica porque es electrodependiente… Lamentablemente, no pudimos. Además, la comunicación institucional va detrás de las decisiones que toma la empresa. Cuando se reintegró Bonetto y volvió el gobernador Juan Schiaretti de su viaje a España, el reclamo a Transener se endureció, fue más político y cambió la estrategia.
Jornadas interminables
–¿La crisis te afectó en lo personal, por la cantidad de horas de trabajo?
–El sábado 23 de enero cumplí años y lo pasé acá, dentro del edificio de la empresa.
–Al menos tenías velas a mano para soplar…
–(Risas) Había luz, pero el aire acondicionado no funcionaba. La pasamos tan mal como mucha gente. Aquí hubo cerca de 50 personas trabajando todos los días, incluso los fines de semana. El Gobierno instaló un búnker en el edificio. Me enfoqué tanto en lo que debía hacer que perdí noción de lo demás. Mi día arrancaba a las 6.30, con los partes para los informativos matinales y nunca volví a mi casa antes de las 23. Llegué a quedarme hasta la 1 de la madrugada, siempre con los teléfonos sonando, los periodistas llamando. Veíamos las quejas de la gente y las críticas en los medios, y sentíamos la impotencia. Pero también digo que fuera del perjuicio y las complicaciones que trajo a Córdoba y a la empresa en sí misma, esta experiencia resultó muy valiosa por el desafío que representó.
El Jefe de RR.PP., al hospital
A Mariana González le tocó representar a la Epec durante la crisis enérgetica porque Adrián Calvo, licenciado en comunicación y Jefe de Relaciones Públicas de la empresa desde hace 10 años, comenzaba sus vacaciones justo el fin de semana en que salió de servicio el transformador de la estación Malvinas Argentinas. Su periodo de descanso finalizó el 4 de febrero, casualmente al dia siguiente en que empezaba a funcionar el transformador de respuesto y a normalizarse la situación eléctrica en la provincia.
Muchos se preguntaron por qué Calvo no adelantó su regreso de las vacaciones ante la magnitud de la emergencia. Algo que sí hizo el presidente de la empresa, Adrián Bonetto. Al parecer, desde la Epec no hubo un pedido para que se reintegrara antes. Hablar del tema con Calvo tampoco fue posible ya que pocos días después de retomar su función, debió ser internado por una problema de salud que requirió carpeta médica.