Fabiana Renault le dijo Sí a la creatividad cordobesa

[Por Laura Lopez Bello]


En el marco de CREA 2010, la nueva diplomatura en planning propuesta por la Universidad Empresarial Siglo 21, la prestigiosa creativa Fabiana Renault estuvo al frente de la conferencia denominada “¿la creatividad cordobesa puede ser protagonista?”.

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El brindis número 5 (Presentación en Switch)

Llegó el gran día, señoras y señores: el sábado finalmente presentamos oficialmente la Circuz n5 en Switch, rodeados de gente linda, tragos varios, musiquita estimulante, murales alucinantes y videojuegos atemporales (había que ver a los responsables de la revista tratando de sacar un hadoken en el Street Fighter 2).

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Bendita carpeta

[Por Belén Montes de Oca]


Just Do It. Una de las preguntas más frecuentes que escuchás como profe en la carrera de Publicidad de cualquier instituto, suele ser, ¿cómo es una carpeta de trabajos? Solo nombrarla encierra un halo cuasi místico en el imaginario de aquellos que se enfrentan a la ardua tarea de acreditar aquello que sus encendidas neuronas pueden hacer en materia publicitaria.

Hacer una carpeta tiene por secreto la clave más obvia: hay que empezar a hacerla, SIN MÁS. Que si la hacés digital o la imprimís. Que si el CV sirve o no sirve. Algunos imprimen, y eso es bueno porque simplifica el proceso para quien la recibe, otros arman un flash, un power point o lo suben a su blog. No hay un solo camino definitivo. Lo definitivo es tener una carpeta para poder ir a una entrevista de trabajo si lo que buscás es trabajar en publicidad o diseño. Lo contundente es lo que hay en ella, aquellas piezas en donde es uno el que hace el propio short list y dice, sí, esto vale la pena.

Muchas veces pasa que ves muchos chicos ya terminando de cursar y recién ahí dicen, “no tengo carpeta, me tengo que poner con eso”, pero ¿y mientras cursaban? Cada trabajo práctico, cada brief simulado o real es una oportunidad para agregar una pieza más a la carpeta. Trabajar una campaña para la verdulería de la vuelta o el nuevo bar del amigo de tu hermano es una chance para ejercitar la creatividad y ponerte a prueba. A la hora de pensar no son los clientes chicos o grandes, lo son las ideas. Recuerdo un bajo-puerta ganador de muchos premios internacionales hace unos cuantos años en donde había una cucaracha a tamaño real con un texto que decía simplemente algo así: Tan fácil como este aviso, las cucarachas entran a tu casa. Genial. El cliente era un servicio de fumigación de Buenos Aires. Conclusión, las ideas colosales también pueden venir de marcas que pueden ser tus clientes.

Pero entonces, ¿qué poner en la carpeta? Todo aquello que demuestre tu capacidad y tu forma de ver las cosas, sean gráficas, guiones o un buen cuento. Lo mejor que tengas porque es lo que te vende para ocupar un puesto, es tu vidriera creativa. Si se la podés mostrar antes a un profe, a alguien que labure de esto, mejor. Animarse es importante, porque de las devoluciones se aprende, con ellas se crece.

Me acuerdo cuando llegué buscando mi primer trainee. Solo tenía piezas de trabajos prácticos y algunas pocas cosas de clientes pequeños de esos que abordás con tu grupo de la facu. Eran casi todos avisos de estudiante, pero muchos. Llegué a Romero Victorica muerta de miedo con mi portfolio Pizzini, y el inolvidable Boiero me dijo: Tenés mucho, eso está bueno. Escudriñó mis cosas, las criticó; con cada gesto suyo a mí se me retorcía el estómago entero. Ese feedback me enseñó y me llenó de aún más pilas. Así empecé a entrenarme en una época en la que el país estaba partido al medio a causa de la crisis y la peor ocupación que podías tener era la de estudiante recibido o a punto de. Más que desocupado, desubicado. Pero fue una carpeta la que me abrió una puerta y las que siguieron.

Quienes hayan tenido la dicha de cursar o entrenarse con el Javi saben que al principio lo que él buscaba era volumen de ideas, producir, producir, producir, entrenar la fluidez y eso es algo que hoy les pido a los chicos en las aulas. Después, dejarse llevar por ese impulso al final resulta contagioso; una vez que empezás, querés seguir, cualquier hecho termina siendo un brief para las pasiones atentas que buscan excusas para comunicar de manera creativa. Bienvenidas sean las salutaciones, las efemérides, el kiosco de la esquina o la simple observación que fue a parar a esa libreta o bitácora en la que anotás tus ideas. Crear como proceso trae como resultado una buena carpeta. Pero hay que dejarse tentar por la realidad circundante, pensar cómo hubieses hecho vos ese aviso, buscar y explorar, dejar que la realidad te provoque, porque oportunidades de crear sobran.

Amás la publicidad, querés dedicarte a esto. La primera hoja de tu CV es tu carpeta. Neuronas a la obra.

Cómo leer a Alicia

[Por Claudia Paredes]

“Al oír esto, el Sombrerero abrió unos ojos como naranjas, pero lo único que dijo fue:

—¿En qué se parece un cuervo a un escritorio?
«¡Vaya, parece que nos vamos a divertir!», pensó Alicia.” L.Carroll

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Yo estuve ahí

Una repaso en imágenes de la décima edición del Cosquín Rock.

[Fotos: Fernando Diez de los Ríos y Nico Disandro]


De nuevo el viaje a paso de hombre, de nuevo la lluvia (de nuevo la carpa inundada), de nuevo el VIP estratégico. Y, por sobre todas las cosas, de nuevo el rock. Este año, el festival más federal del país celebró una década y se permitió algunos gustos. Entre ellos, contratar a la banda de Emir Kusturica para la noche inaugural, darle una segunda chance a Viejas Locas frente a su gente y un cierre formal a cargo de Charly García. Fueron tres días y tres noches en la Comuna de San Roque, a puro acorde distorsionado y pogos salpicados de cerveza caliente.

Circuz invitó a dos fotógrafos al décimo Cosquín Rock para disparar e inmortalizar lo que creyeran conveniente. Aceptada la tarea y con la cámara a cuestas, los muchachos anduvieron por el predio y se embarraron hasta los tobillos, corearon varias canciones, charlaron con músicos y periodistas en el backstage, manguearon vasitos de fernet a las promotoras y volvieron con estas instantáneas. En definitiva, un buen laburo.

Agradecemos a Carlos Espinosa, de Nueva Tribu, y a Rodrigo Rojas, de La Voz del Interior.

Why so serious?

Fragmentos de una ciudad en verano.
Hace calor. Se corta la energía y quedamos –seis horas por día, por más de dos semanas– sin ventilador ni aire acondicionado. Sin heladera. A oscuras. Vuelve la luz con una potencia descontrolada y revienta todos esos electrodomésticos en cuestión de segundos.
Llueve. Allí donde había asfalto, ahora hay ríos arrastrando autos; y donde había arroyos, hay bestias de barro que arrancan puentes. No llueve, se declara la emergencia hídrica y la provincia se prende fuego: miles de hectáreas de monte nativo quedan reducidas a cenizas.
Vuelve el agua, pero podrida: el dinero de la soja se convierte en edificios que brotan como yuyos en los barrios más emblemáticos, suprimiendo el patrimonio arquitectónico y saturando nuestro cagadísimo sistema cloacal, que dijo basta y empantanó las calles con agua servida.
Parece una broma.
Transpirados y con el barro hasta las rodillas, algunos van por su dósis anual de rock a los márgenes de la ciudad. Otros viven soñando con escapar al Caribe. Otros twittean: “Vivir en Córdoba es la muerte” (@Marcos Sader). Otros crean grupos en Facebook para putear en barra a la Epec. Otros comentan lo absurdo de pagar los impuestos al día para vivir en una ciudad ridícula.
Parece una broma, pero nadie se divierte. Ni siquiera el que se ríe de todo. Se le quemaron los fusibles a él también, se pintó para la guerra, salió a la calle y llegó a nuestra tapa. Nico Di Mattia, el artista que le dio vida a este Joker cordobés y desquiciado, explica: “Este Guasón está harto, quemadísimo. Prende fuego todo y pinta una carita triste en la pared con ese aerosol porque no le queda otra. El que debería estar riéndose no se ríe: estamos hechos mierda”.
¿Clonazepam y Circuz?

Fragmentos de una ciudad en verano. Hace calor. Se corta la energía y quedamos –seis horas por día, por más de dos semanas– sin ventilador ni aire acondicionado. Sin heladera. A oscuras. Vuelve la luz con una potencia descontrolada y revienta todos esos electrodomésticos en cuestión de segundos.

Llueve. Allí donde había asfalto, ahora hay ríos arrastrando autos; y donde había arroyos, hay bestias de barro que arrancan puentes. No llueve, se declara la emergencia hídrica y la provincia se prende fuego: miles de hectáreas de monte nativo quedan reducidas a cenizas.

Vuelve el agua, pero podrida: el dinero de la soja se convierte en edificios que brotan como yuyos en los barrios más emblemáticos, suprimiendo el patrimonio arquitectónico y saturando nuestro cagadísimo sistema cloacal, que dijo basta y empantanó las calles con agua servida.

Parece una broma. Transpirados y con el barro hasta las rodillas, algunos van por su dósis anual de rock a los márgenes de la ciudad. Otros viven soñando con escapar al Caribe. Otros twittean: “Vivir en Córdoba es la muerte” (@xmarcos). Otros crean grupos en Facebook para putear en barra a la Epec. Otros comentan lo absurdo de pagar los impuestos al día para vivir en una ciudad ridícula.

Parece una broma, pero nadie se divierte. Ni siquiera el que se ríe de todo. Se le quemaron los fusibles a él también, se pintó para la guerra, salió a la calle y llegó a nuestra tapa. Nico Di Mattia, el artista que le dio vida a este Joker cordobés y desquiciado, explica: “Este Guasón está harto, quemadísimo. Prende fuego todo y pinta una carita triste en la pared con ese aerosol porque no le queda otra. El que debería estar riéndose no se ríe: estamos hechos mierda”. ¿Clonazepam y Circuz?

Por Nico Di Mattia

Realismo gráfico

Por Diego Villa – Fotografías: Grupo Atrezzo
Una caricatura de Harrison Ford nos observa de reojo. Por momentos nos convence de que nos está escuchando mientras charlamos. Es que el nivel de realismo logrado a través de texturas, luces y sombras, entre otros recursos, resulta sorprendente. El autor de la obra de arte no es otro que Nicolás Di Mattia, uno de los artistas de la década, que con su forma de dibujar ha revolucionado todos los conceptos tenidos en cuenta hasta ahora.
Extraordinario, asombroso, descomunal, genial, maravilloso son algunos de los comentarios que el público utiliza con frecuencia para resumir lo que este cordobés de 27 años consigue con una tableta gráfica y una computadora (el talento no hace falta ni nombrarlo, está presente en cada uno de los píxeles que conforman cada uno de sus dibujos).
Pero su historia empezó algunos años antes de que colgara sus trabajos en YouTube. “Estaba trabajando en Garabato (estudio de animación), haciendo los cortos de Bombi (dibujaba los personajes secundarios). Ahí vi que uno de los chicos tenía una tableta, así que me recomendaron la Genius porque era barata. La compré a finales de 2006 y la empecé a usar unos meses más tarde”, rememora Nico
Cuando subí el primer video (pintando en la pared de su cuarto un póster de El planeta de los simios) tenía sus visitas, unas 100, estaba chocho. Después empecé a subir los digitales, primero el de Thom Yorke (Radiohead), después el de Tim Burton y más tarde el de John Locke (el pelado de Lost). Llegó hasta las mil visitas y por ende los otros dos videos que tenía también ligaban de rebote. Era todo un suceso para mí, no eran muchas visitas en relación con lo que es YouTube, pero yo recién estaba conociéndolo. Después el de Locke apareció en la página de inicio y al otro día tenía dos millones de visitas. Me acuerdo que había ido al cine y me llamó mi hermano diciéndo que me habían llegado miles de mensajes, fue todo muy loco”, recuerda.
Fue tal el boom que generó el video de Locke, que a modo de homenaje y agradecimiento, Nico decidió comprar un muñequito del personaje de la serie, que hoy ocupa un lugar destacado en su estante. De ahí en más, sus obras lo catapultaron a nivel mundial. Fue así que en 2008 la empresa que produce las tabletas se contactó con él y se lo llevó a Taipei, a una feria internacional de nuevas tecnologías. Durante la presentación tuvo que dibujar a la anfitriona taiwanesa Alice (“Era como la Pampita de acá”, recuerda), ante la mirada atónita de miles de visitantes que lo fotografiaban. “Cuando estás allá te preguntás qué hacés en Taiwan… Treinta y pico de horas de viaje, son esas experiencias que quedan para siempre”, asegura di Mattia, casi con nostalgia.
ARTEFUSIÓN
La calidad de sus retratos fue creciendo a la par de la popularidad que iba adquiriendo semana tras semana, cuando subía un nuevo video a internet. Los fans inundaban con comentarios su casilla. Querían nuevos dibujos. Son adictivos, sin duda. Lo que muchos admiradores destacan es el nivel de detalle de algunos de sus trabajos –Bumbelbee de la película Transformers, por ejemplo–, pero Nico es así, detallista e impaciente al máximo: cuando empieza un dibujo no ve la hora de terminarlo (le lleva entre 3 y 5 horas realizar cada uno, para que luego se reproduzca en 5 minutos).
Su trabajo suele ser encasillado con una técnica denominada speed painting; igual, Nico aclara: “Yo no lo inventé, pero lo hice popular y estoy orgulloso de ello, porque hoy podés encontrar muchos artistas que hacen lo mismo en YouTube”. Y continúa: “El nombre speed painting se ha asociado mal y la gente cree que es por la velocidad del dibujo, y, en realidad, la intención pasa por la velocidad de reproducción. En lo que se equivoca mucha gente es en que cree que yo dibujo así de rápido”. Es por ello que Di Mattia acuñó su propio concepto: “Arte Fusión, porque se trata de una variedad de disciplinas artísticas: desde la pintura, hasta el cine y la edición”.
Más tarde, Nico nos muestra el backstage de sus dibujos. Los arma y desarma haciendo aparecer y desaparecer las capas del archivo de Photoshop. Es casi como ver uno de los videos. Hoy el arte digital es criticado por la ausencia del original, pero les aseguro que ver manipular esos archivos es la misma sensación que ver un boceto a lápiz de cualquier artista. Sobre esto, Nico subraya: “A pesar de que el arte tradicional tiene un aura especial que demanda un proceso enorme, hoy moviliza y atrae a los artistas el factor rapidez”. Destaca también: “El arte digital es diferente, y promueve una combinación de lo tradicional con lo moderno”.
La dama de la noche
Di Mattia es demasiado inquieto y lo demuestra con el nuevo proyecto en el que se involucró a fines del año pasado, la revista La Murciélaga. “No soy de leer historietas, la mayoría que tengo acá son libros de dibujo. Soy muy aficionado al microemprendimiento. Hace 10 años hicimos esta revista en el colegio con sponsors del barrio, que nos permitieron imprimir en blanco y negro, que se llamaba así; ahora simplemente la reflotamos”. El primer número fue presentado en el Centro Cultural España Córdoba, junto a la mayoría de los artistas que participaron: Pupi Herrera, Santiago Mansilla, Decur, Humberto Miranda, Burda, José Playo, Kioskerman y Eric Zampieri, entre varios otros. La número dos está lista y, según el dibujante devenido en editor, la gente se sorprenderá por los nuevos autores que participan.
nicodimattia.blogspot.com
lamurcielaga.com.ar
nicodimattia.com

[Por Diego Villa – Fotografías: Grupo Atrezzo]

Habitación de Nico Di Mattia

Una caricatura de Harrison Ford nos observa de reojo. Por momentos nos convence de que nos está escuchando mientras charlamos. Es que el nivel de realismo logrado a través de texturas, luces y sombras, entre otros recursos, resulta sorprendente. El autor de la obra de arte no es otro que Nicolás Di Mattia, uno de los artistas de la década, que con su forma de dibujar ha revolucionado todos los conceptos tenidos en cuenta hasta ahora.

Extraordinario, asombroso, descomunal, genial, maravilloso son algunos de los comentarios que el público utiliza con frecuencia para resumir lo que este cordobés de 27 años consigue con una tableta gráfica y una computadora (el talento no hace falta ni nombrarlo, está presente en cada uno de los píxeles que conforman cada uno de sus dibujos).

Pero su historia empezó algunos años antes de que colgara sus trabajos en YouTube. “Estaba trabajando en Garabato (estudio de animación), haciendo los cortos de Bombi (dibujaba los personajes secundarios). Ahí vi que uno de los chicos tenía una tableta, así que me recomendaron la Genius porque era barata. La compré a finales de 2006 y la empecé a usar unos meses más tarde”, rememora Nico.

“Cuando subí el primer video (pintando en la pared de su cuarto un póster de El planeta de los simios) tenía sus visitas, unas 100, estaba chocho. Después empecé a subir los digitales, primero el de Thom Yorke (Radiohead), después el de Tim Burton y más tarde el de John Locke (el pelado de Lost). Llegó hasta las mil visitas y por ende los otros dos videos que tenía también ligaban de rebote. Era todo un suceso para mí, no eran muchas visitas en relación con lo que es YouTube, pero yo recién estaba conociéndolo. Después el de Locke apareció en la página de inicio y al otro día tenía dos millones de visitas. Me acuerdo que había ido al cine y me llamó mi hermano diciéndo que me habían llegado miles de mensajes, fue todo muy loco”, recuerda.

Fue tal el boom que generó el video de Locke, que a modo de homenaje y agradecimiento, Nico decidió comprar un muñequito del personaje de la serie, que hoy ocupa un lugar destacado en su estante. De ahí en más, sus obras lo catapultaron a nivel mundial. Fue así que en 2008 la empresa que produce las tabletas se contactó con él y se lo llevó a Taipei, a una feria internacional de nuevas tecnologías. Durante la presentación tuvo que dibujar a la anfitriona taiwanesa Alice (“Era como la Pampita de acá”, recuerda), ante la mirada atónita de miles de visitantes que lo fotografiaban. “Cuando estás allá te preguntás qué hacés en Taiwan… Treinta y pico de horas de viaje, son esas experiencias que quedan para siempre”, asegura di Mattia, casi con nostalgia.

Nico y su autorretrato

Artefusión

La calidad de sus retratos fue creciendo a la par de la popularidad que iba adquiriendo semana tras semana, cuando subía un nuevo video a internet. Los fans inundaban con comentarios su casilla. Querían nuevos dibujos. Son adictivos, sin duda. Lo que muchos admiradores destacan es el nivel de detalle de algunos de sus trabajos –Bumbelbee de la película Transformers, por ejemplo–, pero Nico es así, detallista e impaciente al máximo: cuando empieza un dibujo no ve la hora de terminarlo (le lleva entre 3 y 5 horas realizar cada uno, para que luego se reproduzca en 5 minutos).

Su trabajo suele ser encasillado con una técnica denominada speed painting; igual, Nico aclara: “Yo no lo inventé, pero lo hice popular y estoy orgulloso de ello, porque hoy podés encontrar muchos artistas que hacen lo mismo en YouTube”. Y continúa: “El nombre speed painting se ha asociado mal y la gente cree que es por la velocidad del dibujo, y, en realidad, la intención pasa por la velocidad de reproducción. En lo que se equivoca mucha gente es en que cree que yo dibujo así de rápido”. Es por ello que Di Mattia acuñó su propio concepto: “Arte Fusión, porque se trata de una variedad de disciplinas artísticas: desde la pintura, hasta el cine y la edición”.

Más tarde, Nico nos muestra el backstage de sus dibujos. Los arma y desarma haciendo aparecer y desaparecer las capas del archivo de Photoshop. Es casi como ver uno de los videos. Hoy el arte digital es criticado por la ausencia del original, pero les aseguro que ver manipular esos archivos es la misma sensación que ver un boceto a lápiz de cualquier artista. Sobre esto, Nico subraya: “A pesar de que el arte tradicional tiene un aura especial que demanda un proceso enorme, hoy moviliza y atrae a los artistas el factor rapidez”. Destaca también: “El arte digital es diferente, y promueve una combinación de lo tradicional con lo moderno”.

La Murciélaga

La dama de la noche

Di Mattia es demasiado inquieto y lo demuestra con el nuevo proyecto en el que se involucró a fines del año pasado, la revista La Murciélaga. “No soy de leer historietas, la mayoría que tengo acá son libros de dibujo. Soy muy aficionado al microemprendimiento. Hace 10 años hicimos esta revista en el colegio con sponsors del barrio, que nos permitieron imprimir en blanco y negro, que se llamaba así; ahora simplemente la reflotamos”. El primer número fue presentado en el Centro Cultural España Córdoba, junto a la mayoría de los artistas que participaron: Pupi Herrera, Santiago Mansilla, Decur, Humberto Miranda, Burda, José Playo, Kioskerman y Eric Zampieri, entre varios otros. La número dos está lista y, según el dibujante devenido en editor, la gente se sorprenderá por los nuevos autores que participan.

Para ver los trabajos de Nico Di Mattia

nicodimattia.blogspot.com

lamurcielaga.com.ar

nicodimattia.com

Más videos

Fotógrafos del Caribe

Un colaborador de Circuz viajó a las playas de República Dominicana para retratar a turistas cinco estrellas y ganar en dólares. Atención, porque buscan más fotógrafos
argentinos. A continuación, nos cuenta su experiencia.
[Fotos y texto: Photoventura y Agustín Medrano]
Elbronceado de la gente que me recibe el equipaje en Santo Domingo es más intenso que el de la escala anterior, en Perú. Fue larguísimo el viaje, pero no hay tiempo para descansar, tengo que esperar al contacto de la compañía con la cual vine a trabajar.
El tipo me reconoce en el acto por el trípode colgando de mi mochila, y de repente estoy en una 4×4 recorriendo la ruta hasta Samaná, donde voy a laburar los próximos seis meses. A la derecha, el mar: azul como no conocía. El sol rebota en la arena y me obliga a dejarme puestos los lentes oscuros. En Argentina es común escuchar sobre trabajos en el exterior para fotógrafos, pero uno nunca se imagina del todo qué viene a hacer a Photoventura. Es algo corriente que un veinteañero ya maneje el inglés bastante fluido. Y ese detalle, junto al manejo de una réflex digital con flash, es imprescindible para este trabajo.
El hotel Grand Paradise Samaná es un lugar hermoso y nostálgico, lleno de gringos retirados con buena situación económica, parejitas francesas recién casadas y algunas cincuentonas solteras en busca de su merecida dosis de descontrol. La playa es alucinante: un mito popular asegura que este país es el más densamente poblado de palmeras del mundo.
De cualquier forma, no es un trabajo fácil. No hay que molestar al turista y a la vez sacarle fotos, hacerlo posar de la nada, colgarle monitos o papagayos para que se sientan piratas; poses, encuadres, composición… Un montón de cosas que pensaba que ya sabía pero que nunca puse tanto en práctica como en estos días.
El primer mes de entrenamiento es duro, hay que aprender a manejar el tiempo: unos 40 minutos con los turistas tienen que alcanzar para obtener un número importante de fotos finales, lindas y editadas, para poder venderlas a un par de cientos de dólares más tarde. Cuando uno agarra el ritmo, las sesiones se hacen rápido: empieza a conocer las “locaciones” y la luz del lugar (por dónde sale y se oculta el sol, cuándo te jode y cuándo te ayuda la sombra de una palmera, en qué sitio comenzar y en cuál terminar la sesión).
Es un giro de 180 grados. Tenés que habituarte al acento dominicano, al reggaeton, a la bachata, a la disco de noche –los días son puro trabajo, no ir al bar es como no salir al recreo en el cole–, a los tostones, a comer mucho más pescado que carne, a no ver un asado más que una vez al año…
En fin, es otro mundo. Pensar que las fotos que hice están colgadas en alguna pared de Holanda, en alguna computadora en Canadá o en la pieza de algún bebito de Italia, para mí es un lujo. Una vez vi a una pareja llorando frente a un álbum con fotos recién impresas de su luna de miel. Me pidieron una dedicatoria, una firma y me sacaron una foto para agregarla a su álbum.
Cansa, no se puede hacer esto toda la vida, pero después de volver a Córdoba y vivir cinco meses dentro de una oficina, me di cuenta de que no quiero estar así. Hoy estoy cumpliendo una segunda temporada en Photoventura. Otra gente, otro equipo, caras viejas que ya extrañaba y otras muchas que sé que en un tiempo voy a extrañar. Por ahora, vivo cada día en este lugar paradisíaco con todo lo que puedo. No sé mañana, pero la paso bien. Estoy convencido: ser fotógrafo es vencer la muerte en cada disparo.
¿Sosfotógrafo y querés formar parte del staff?
Ingresá a www.photoventurasamana.com
y dejá tusdatos, o escribí a
photoventura@hotmail.com

[Fotos y texto: Photoventura y Agustín Medrano]

web_foto portada

Un colaborador de Circuz viajó a las playas de República Dominicana para retratar a turistas cinco estrellas y ganar en dólares. Atención, porque buscan más fotógrafos argentinos. A continuación, nos cuenta su experiencia.

El bronceado de la gente que me recibe el equipaje en Santo Domingo es más intenso que el de la escala anterior, en Perú. Fue larguísimo el viaje, pero no hay tiempo para descansar, tengo que esperar al contacto de la compañía con la cual vine a trabajar.

El tipo me reconoce en el acto por el trípode colgando de mi mochila, y de repente estoy en una 4×4 recorriendo la ruta hasta Samaná, donde voy a laburar los próximos seis meses. A la derecha, el mar: azul como no conocía. El sol rebota en la arena y me obliga a dejarme puestos los lentes oscuros. En Argentina es común escuchar sobre trabajos en el exterior para fotógrafos, pero uno nunca se imagina del todo qué viene a hacer a Photoventura. Es algo corriente que un veinteañero ya maneje el inglés bastante fluido. Y ese detalle, junto al manejo de una réflex digital con flash, es imprescindible para este trabajo.

El hotel Grand Paradise Samaná es un lugar hermoso y nostálgico, lleno de gringos retirados con buena situación económica, parejitas francesas recién casadas y algunas cincuentonas solteras en busca de su merecida dosis de descontrol. La playa es alucinante: un mito popular asegura que este país es el más densamente poblado de palmeras del mundo.

De cualquier forma, no es un trabajo fácil. No hay que molestar al turista y a la vez sacarle fotos, hacerlo posar de la nada, colgarle monitos o papagayos para que se sientan piratas; poses, encuadres, composición… Un montón de cosas que pensaba que ya sabía pero que nunca puse tanto en práctica como en estos días.

El primer mes de entrenamiento es duro, hay que aprender a manejar el tiempo: unos 40 minutos con los turistas tienen que alcanzar para obtener un número importante de fotos finales, lindas y editadas, para poder venderlas a un par de cientos de dólares más tarde. Cuando uno agarra el ritmo, las sesiones se hacen rápido: empieza a conocer las “locaciones” y la luz del lugar (por dónde sale y se oculta el sol, cuándo te jode y cuándo te ayuda la sombra de una palmera, en qué sitio comenzar y en cuál terminar la sesión).

Es un giro de 180 grados. Tenés que habituarte al acento dominicano, al reggaeton, a la bachata, a la disco de noche –los días son puro trabajo, no ir al bar es como no salir al recreo en el cole–, a los tostones, a comer mucho más pescado que carne, a no ver un asado más que una vez al año…

En fin, es otro mundo. Pensar que las fotos que hice están colgadas en alguna pared de Holanda, en alguna computadora en Canadá o en la pieza de algún bebito de Italia, para mí es un lujo. Una vez vi a una pareja llorando frente a un álbum con fotos recién impresas de su luna de miel. Me pidieron una dedicatoria, una firma y me sacaron una foto para agregarla a su álbum.

Cansa, no se puede hacer esto toda la vida, pero después de volver a Córdoba y vivir cinco meses dentro de una oficina, me di cuenta de que no quiero estar así. Hoy estoy cumpliendo una segunda temporada en Photoventura. Otra gente, otro equipo, caras viejas que ya extrañaba y otras muchas que sé que en un tiempo voy a extrañar. Por ahora, vivo cada día en este lugar paradisíaco con todo lo que puedo. No sé mañana, pero la paso bien. Estoy convencido: ser fotógrafo es vencer la muerte en cada disparo.

¿Sos fotógrafo y querés formar parte del staff?

Ingresá a www.photoventurasamana.com y dejá tus datos, o escribí a photoventura@hotmail.com.

Twitteo, luego existo

Por Caro Raspo y Maxi Peñéñory
Comenzaron su carrera en los medios antes de la irrupción de internet. No son “nativos digitales”. Aun así, en la actualidad, Fernando Arocena y Julio Perotti son los dos periodistas cordobeses con más presencia en las redes sociales.
Según los entendidos en la materia, serían “inmigrantes” a pesar de vivir en el mismo país que los vio nacer. Es que en este caso el término se refiere al mundo digital. Porque ellos crecieron y se hicieron profesionales sin haber escuchado nunca las palabras internet, Google, Facebook y Twitter. Pero con el advenimiento de estas herramientas, migraron a ellas con éxito y no tuvieron problemas para apropiarse de sus culturas y sus códigos, para hoy camuflarse e incluso destacarse de los “nativos”.
Fernando Arocena y Julio Perotti son referentes en dos de los medios más importantes de Córdoba. El primero es director de contenidos de la revista empresarial Punto a Punto. El segundo, coordinador de noticias del periódico La Voz del Interior. Y ambos manejan las redes sociales como muy pocos entre sus colegas nacidos, al igual que ellos, antes de los ‘70.
Aunque sostienen que el auge de la web no debería haber cambiado el espíritu de la práctica periodística, ambos afirman que no podrían trabajar ni diez minutos sin acceso a la red. Sin embargo, Perotti aclara: “Si me ofrecés ir a pasar una semana tranquilo en una playa en el Caribe, podría trabajar sin internet”. Arocena agrega: “Se puede, pero en la práctica estamos habituados y es un gran mecanismo de ahorro de tiempo”.
–¿Cómo era hacer periodismo sin internet?
P: –Hacer periodismo es exactamente lo mismo. Los valores y la función del periodista no deberían haber cambiado en nada. Le hemos añadido ahora un elemento que no teníamos antes, que es la velocidad y muchas herramientas para conectarte con la audiencia. Pero la esencia del periodismo no tendría que haber cambiado.
A: –Me parece que hay un cambio que está empezando y tiene que ver con las posibilidades de colaboración que surgen a partir de las herramientas. Hoy tenemos la posibilidad de tirar un tema y ver el feedback instantáneo de tus seguidores de Twitter o de Facebook. Creo que empieza a cambiar un poco la riqueza de cómo se produce.
Los periodistas acuerdan también en que no hay una receta única para el uso de las herramientas. Se trata de cómo las experimente cada uno. El capo de Punto a Punto dice: “Cuesta explicarle a alguien que no está jugueteando con esto, cuál puede ser la importancia de un medio en el que uno cuenta que se está tomando una cerveza”. Pero aclara: “En las relaciones que uno establece a diario con su familia, en su laburo, con sus clientes y con sus colegas, hay mucho de esa cháchara que es fundamental. De eso también se construyen las relaciones”.
–¿Alguna vez obtuvieron una nota a partir de un dato sacado de Twitter o de Facebook?
P: –De Twitter sí, lo sigo todo el tiempo. A veces te encontrás con mucha información que hasta llegar a las vías formales de las agencias demora mucho. Por ejemplo, en uno de los últimos hechos muy violentos que hubo en Bolivia, yo no me acuerdo a quién seguía en Twitter, creo que un boliviano de una agencia de noticias, que alertó la aparición de 20 muertos en un río. Les comenté a los changos de Internacionales y me dijeron que AP y EFE no habían dicho nada. Efectivamente, las agencias reaccionaron 24 horas tarde y al otro día dieron la noticia. Quiere decir que cuando vos más o menos detectás a quiénes seguís y los tipos te dan muestras de credibilidad y de confianza, te ayuda muchísimo en el trabajo.
A: –A mí me han salido algunas de Facebook, se me dan más bien con los pibes que están en las empresas. La generación de los veintipico que están metidos en marketing o son los hijos del dueño y ya están con esta herramienta. Pienso que esto se va a potenciar de una manera impresionante cuando esos tipos que hoy están en la periferia de las empresas empiecen a manejarlas. Porque su entorno habitual va a ser “Che, te cuento esto porque sos mi contacto de Facebook”.
A esta altura de la charla, Arocena no puede con su genio y pasa de entrevistado a entrevistador. La pregunta es para su colega: “Vos que entendés temas políticos, ¿estas herramientas te sirven para testear?”.
P: –Te diría que para testear punta política, hoy es más útil Facebook todavía.
A: –¿Y te tira algún dato?
P: –En realidad, podés obtener mejores datos de Twitter, pero podés testear mejor en Facebook. Twitter todavía no está extendido. Buscá la cantidad de tipos vinculados con la política que están metidos y no son muchos.
La entrevista vuelve a manos de Circuz para pedir una definición de las dos redes sociales que más usan. Según Perotti, “Twitter es una poderosa herramienta informativa que uno puede utilizar perfectamente cuando detecta a quién seguir. Facebook, en cambio, es mucha menos información, más entretenimiento”.
Arocena le agrega “el carácter de herramienta muy eficiente para el relacionamiento”. Y aclara: “Cuando digo relacionamiento pienso en vínculos con continuidad. Si compartís intereses e información con una persona que está en tu misma ciudad o en otro país, lo tenés siempre ahí. Y eso te permite mantener una relación igual a la que tenés con tu esposa o con tu compañero de oficina”.
A pesar de la importancia que le encuentran a estas tecnologías para los profesionales de la comunicación, los dos periodistas se lamentan por la poca participación que hacen de ellas sus colegas.
–En sus equipos de trabajo, ¿cuántos compañeros usan estas herramientas?
P: –En la mesa de la web (lavoz.com.ar), la mayoría. En el resto de la redacción, no hay muchos. Algunos entraron pero no lo usan.
A: –En la redacción de Punto a Punto, nadie. Sólo mi Community Manager y yo.

[Por Caro Raspo y Maxi Peñéñory]


Comenzaron su carrera en los medios antes de la irrupción de internet. No son “nativos digitales”. Aun así, en la actualidad, Fernando Arocena y Julio Perotti son los dos periodistas cordobeses con más presencia en las redes sociales.

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Dame un zoom

[Por Federico Álvarez]
Un acercamiento al uso del primer plano, tanto en el cine como en la historieta.
Quienes hayan visto El secreto de sus ojos, la última película de Juan José Campanella, puede que notaran el uso intensivo de primeros planos, empleados para elaborar una narrativa de las miradas. “Me encantaba eso de que si vos escuchás el diálogo, estás viendo una película, y si la ves sin diálogos, ves otra. Me gustaba mucho jugar con eso y, obviamente, había que acercarse”, declaraba Campanella en una entrevista a la revista Rumbos. Los ojos componen el subtexto de esta película, que confiesa la verdad detrás de cada personaje.
Pero esto no es una crítica de cine. Lo que llamó mi atención fueron las palabras que seguían a continuación: “Para mí, el primer plano es lo que separa el cine de todas las otras artes de ficción narrativas”. Una sentencia cuanto menos curiosa para alguien como yo: un asiduo lector de historietas. Si hay algo que, desde mi punto de vista, conecta a nivel formal el cine con los cómics, es el uso del plano y el punto de vista. Y en ambas disciplinas considero que el primer plano tiene un uso equivalente: se trata, fundamentalmente, de un momento de empatía.
La sonrisa cínica del Joker, la mueca estática en la máscara de V, los rasgos toscos del rostro del acomplejado y sanguinario Marv son ejemplos al alcance de la mano de cualquiera que, tanto en el cine como en la historieta, subrayan la importancia del primer plano.
¿Acaso podríamos imaginar el final de Watchmen sin el primer plano de un desesperado Rorschach llorando a cara descubierta? ¿Podría faltar un acercamiento al rostro herido del aspirante a dios Jerjes en 300? En ambos casos, el primer plano es imprescindible, a tal punto que las adaptaciones cinematográficas de ambos cómics lo han respetado fielmente.
En este sentido, la relevancia del primer plano es evidente. La cara, además de ser una importante portadora de identidad, es quizá la zona más expresiva del cuerpo, con más de 30 músculos que colaboran, entre otras cosas, en la descripción del estado de ánimo. Se podría decir que es un exponente muy claro del primer axioma de Wazlawick: “Es imposible no comunicarse”. Lo difícil es comunicar exactamente lo que uno quiere; y en algunos casos, diría que es casi imposible. El desafío está en lograr que todos los elementos se conjuguen en forma tal que expresen de la manera más adecuada lo que buscamos decir.
Por supuesto, no faltan los casos en que se utiliza el primer plano para aprovechar el magnetismo de una cara bonita, aunque ésta carezca casi completamente de expresividad y se limite a repetir una pose. Pero, incluso en este caso, se trata de algo más que la representación de un rostro. Una mala actuación salta a la vista rápidamente en un primer plano, así como la falta de empatía de un dibujante con un personaje en una historieta.
Ahora bien, en el lado opuesto, un primer plano ejecutado con maestría es un deleite para la vista y, ubicado adecuadamente en la historia, es un poderoso recurso narrativo. Siempre recordaremos la cara de Jack Nicholson asomando a través del hueco que fabricó con un hacha al destrozar una puerta en El resplandor o la expresión de terror en el rostro de Janet Leigh a punto de ser apuñalada en Psicosis. La historieta, al no gozar de la misma popularidad, quizá haya dejado menos primeros planos en el imaginario colectivo que el cine, pero pocos argentinos deben poder afirmar no haber visto nunca la mirada de determinación de Juan Salvo que asoma detrás de las antiparras, en el histórico relato El Eternauta.
Con lo anterior, podemos afirmar que el primer plano ocupa un lugar clave dentro de la narrativa visual. Ante esto, es posible que Campanella haya tenido un involuntario desliz al realizar la declaración antes citada, o quizá no considere la historieta como parte de las “artes de ficción narrativas”, lo cual constituiría un error un poco menos feliz.

[Por Federico Álvarez]

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Un acercamiento al uso del primer plano, tanto en el cine como en la historieta.

Quienes hayan visto El secreto de sus ojos, la última película de Juan José Campanella, puede que notaran el uso intensivo de primeros planos, empleados para elaborar una narrativa de las miradas. “Me encantaba eso de que si vos escuchás el diálogo, estás viendo una película, y si la ves sin diálogos, ves otra. Me gustaba mucho jugar con eso y, obviamente, había que acercarse”, declaraba Campanella en una entrevista a la revista Rumbos. Los ojos componen el subtexto de esta película, que confiesa la verdad detrás de cada personaje.

Pero esto no es una crítica de cine. Lo que llamó mi atención fueron las palabras que seguían a continuación: “Para mí, el primer plano es lo que separa el cine de todas las otras artes de ficción narrativas”. Una sentencia cuanto menos curiosa para alguien como yo: un asiduo lector de historietas. Si hay algo que, desde mi punto de vista, conecta a nivel formal el cine con los cómics, es el uso del plano y el punto de vista. Y en ambas disciplinas considero que el primer plano tiene un uso equivalente: se trata, fundamentalmente, de un momento de empatía.

La sonrisa cínica del Joker, la mueca estática en la máscara de V, los rasgos toscos del rostro del acomplejado y sanguinario Marv son ejemplos al alcance de la mano de cualquiera que, tanto en el cine como en la historieta, subrayan la importancia del primer plano.

¿Acaso podríamos imaginar el final de Watchmen sin el primer plano de un desesperado Rorschach llorando a cara descubierta? ¿Podría faltar un acercamiento al rostro herido del aspirante a dios Jerjes en 300? En ambos casos, el primer plano es imprescindible, a tal punto que las adaptaciones cinematográficas de ambos cómics lo han respetado fielmente.

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En este sentido, la relevancia del primer plano es evidente. La cara, además de ser una importante portadora de identidad, es quizá la zona más expresiva del cuerpo, con más de 30 músculos que colaboran, entre otras cosas, en la descripción del estado de ánimo. Se podría decir que es un exponente muy claro del primer axioma de Wazlawick: “Es imposible no comunicarse”. Lo difícil es comunicar exactamente lo que uno quiere; y en algunos casos, diría que es casi imposible. El desafío está en lograr que todos los elementos se conjuguen en forma tal que expresen de la manera más adecuada lo que buscamos decir.

Por supuesto, no faltan los casos en que se utiliza el primer plano para aprovechar el magnetismo de una cara bonita, aunque ésta carezca casi completamente de expresividad y se limite a repetir una pose. Pero, incluso en este caso, se trata de algo más que la representación de un rostro. Una mala actuación salta a la vista rápidamente en un primer plano, así como la falta de empatía de un dibujante con un personaje en una historieta.

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Ahora bien, en el lado opuesto, un primer plano ejecutado con maestría es un deleite para la vista y, ubicado adecuadamente en la historia, es un poderoso recurso narrativo. Siempre recordaremos la cara de Jack Nicholson asomando a través del hueco que fabricó con un hacha al destrozar una puerta en El resplandor o la expresión de terror en el rostro de Janet Leigh a punto de ser apuñalada en Psicosis. La historieta, al no gozar de la misma popularidad, quizá haya dejado menos primeros planos en el imaginario colectivo que el cine, pero pocos argentinos deben poder afirmar no haber visto nunca la mirada de determinación de Juan Salvo que asoma detrás de las antiparras, en el histórico relato El Eternauta.

Con lo anterior, podemos afirmar que el primer plano ocupa un lugar clave dentro de la narrativa visual. Ante esto, es posible que Campanella haya tenido un involuntario desliz al realizar la declaración antes citada, o quizá no considere la historieta como parte de las “artes de ficción narrativas”, lo cual constituiría un error un poco menos feliz.

Sin pelotas

Telefé continúa sin dar precisiones acerca del levantamiento de Teleocho Noticias.
Desde el15 de diciembre pasado, cualquiera que haya querido ver Teleocho Noticias se topó con conductores porteños. Es decir, el noticiero local salió del aire. Uno de los informativos televisivos más vistos de Córdoba fue reemplazado por su versión porteña, el trágico y pseudofederal Telefé Noticias. La razón que adujo la empresa a raíz de esta situación fue, siempre, “cuestiones de programación”. Fija, inalterable: cuestiones de programación.
En un primer momento, los empleados del canal (que se encontraban en negociaciones paritarias para un aumento de sueldo) pensaron que se trataba de una jornada. Pero pasó ese miércoles, el jueves, el viernes y la semana siguiente y el noticiero no volvió.
A partir de allí surgieron varias especulaciones acerca del levantamiento del informativo. “Es generalizada la versión de que el noticiero no sale porque los empleados estamos de paro, cuando en realidad es una decisión tomada por la empresa Telefé”, se leyó en un correo enviado por Raúl Carta, jefe del informativo, que circuló a comienzos de enero.
Con el correr de los días, y a falta de novedades, algunos (medios, ciudadanos en general) comenzaron a especular acerca de si el levantamiento era definitivo. Pero todo indica que no: Teleocho Noticias va a volver. En cualquier momento regresa a la pantalla. “Es mucho más que una posibilidad”, le reveló a Circuz David Barud, delegado de Teleocho. “La gente necesita el informativo local. Me refiero a la gente de Córdoba. Y a eso la empresa lo sabe. Teleocho Noticias tiene información nacional, pero con mirada de Córdoba”.
“Nosotros cobramos el sueldo –continuó Barud–, pero no trabajamos con el ritmo de antes. Hacemos informes atemporales, de temas que se pueden poner al aire cualquier día”. Los números indican que hoy el noticiero de Telefé está tercero en rating, detrás de los informativos del Doce y el Diez. “No creo que la empresa esté feliz con esta situación”, finalizó el delegado.

¿Cuándo volveremos a ver Teleocho Noticias?

Telefé continúa sin dar precisiones acerca del levantamiento de Teleocho Noticias.

Desde el15 de diciembre pasado, cualquiera que haya querido ver Teleocho Noticias se topó con conductores porteños. Es decir, el noticiero local salió del aire. Uno de los informativos televisivos más vistos de Córdoba fue reemplazado por su versión porteña, el trágico y pseudofederal Telefé Noticias. La razón que adujo la empresa a raíz de esta situación fue, siempre, “cuestiones de programación”. Fija, inalterable: cuestiones de programación.

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Hablar en la oscuridad

[Por Jorge Nahúm]
Mariana González, vocera de la Epec, explica cómo afrontaron la situación de los benditos cortes y cómo debieron corregir sobre la marcha una estrategia a partir de los errores.
Fue elconflicto más prolongado entre los vecinos y la empresa que tiene como misión generar, transportar y distribuir energía eléctrica en Córdoba. Se quemó un transformador y, desde el sábado 16 de enero hasta el miércoles 3 de febrero, la provincia fue sometida a dos semanas de cortes de luz programados, por lo que los cordobeses an­duvieron con “los cables pelados”.
La Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) atravesó la crisis energética más grave en sus 58 años de existencia y Mariana González –sin ser la jefa de RR.PP.– fue la vocera durante esa quincena infernal, y quien debió aplicar toda su energía ante los reclamos de “alta tensión” que provenían de cada sector, ya que son 800 mil los clientes en el territorio provincial.
Licenciada en Comunicación Social y terminando una maestría en Dirección de Comunicación Institucional, lleva 10 años en la empresa y es jefa del área de Relaciones Institucionales, abarcando las oficinas de prensa, difusión y publicidad. La experiencia vivida hizo que revea el tema de su tesis final para la maestría: ahora la enfocará en las diferencias entre una empresa pública (Epec) y otra privada, en el manejo de una situación crítica.
Cuando surgió el problema, estaba a punto de regresar de sus vacaciones, al tiempo que Adrián Calvo, el vocero oficial de la Epec, las iniciaba. “Apenas me llamaron para que me reintegrara antes de tiempo, supe que el problema era grave. Ese mismo sábado no hubo cortes, pero al día siguiente emitimos un comunicado alertando que podía haber interrupciones en el servicio debido a que faltaba un cuarto de la energía para la provincia, y en pleno verano, con altos índices de consumo”, explica.
–¿Había una estrategia de la Epec para afrontar la situación?
–Hay una estructura armada. No tenemos un “comité de crisis”, pero sí una mesa chica para la toma de decisiones, con participación directa de la Gerencia General, la Comercial, la Técnica y la de Relaciones Públicas. En ese momento, además de Calvo, estaba de vacaciones el presidente del directorio, Adrián Bonetto, y nos encontrábamos ante una situación nueva. Fue la peor crisis en la historia de la Epec. Nunca antes hubo una de duración tan sostenida ni con tanto impacto en la sociedad. Transener (la empresa que se encarga del mantenimiento de los transformadores) no daba demasiadas explicaciones, e intentamos ser moderados, porque no podíamos decirle a la gente “Vamos a cortar la luz” y después no había necesidad de hacerlo. Eso fue lo que ocurrió la primera semana, con el esquema de cortes de dos horas que fracasó. Nos dimos cuenta de que los usuarios pedían previsibilidad y por eso pasamos a los cortes de tres horas por turno.
–¿Resultó un desafío el esquema de cortes?
–Totalmente. Pasamos un fin de semana entero pensando la mejor manera para armar la solicitada para que la publicaran los diarios. La idea era que la gente consultara en nuestra página, pero de los dos mil usuarios habituales, se pasó a picos de 18 mil y se saturó. Lo mismo ocurrió con el 0-800 para los reclamos telefónicos. Con la solicitada, el primer problema era condensar en una página los más de 400 barrios de la ciudad, donde se cortaba en distintos sectores por turno. No podíamos dejar una mitad de la ciudad a oscuras al mismo tiempo por razones de seguridad, así que cruzamos los cortes, para que en cada barrio fueran parciales. Al principio la gente no entendió el esquema. Después se fue acomodando.
–En vista del sinnúmero de reclamos, ¿qué autocrítica hicieron en la empresa?
–Tal vez el mensaje no fue captado en la real dimensión del problema. No queríamos ser tibios, ni tampoco dramáticos. Advertimos que podía faltar la luz, porque dentro de la empresa también se debatió si era lo correcto decir que habría cortes y que después no se produjeran. Siempre apuntamos a no quitar seis horas de luz por día a los usuarios, a que los cortes fueran de sólo dos horas para no cortar la cadena del frío, a no interrumpir el servicio en la zona céntrica porque es electrodependiente… Lamentablemente, no pudimos. Además, la comunicación institucional va detrás de las decisiones que toma la empresa. Cuando se reintegró Bonetto y volvió el gobernador Juan Schiaretti de su viaje a España, el reclamo a Transener se endureció, fue más político y cambió la estrategia.
Jornadas interminables.
–¿La crisis te afectó en lo personal, por la cantidad de horas de trabajo?
–El sábado 23 de enero cumplí años y lo pasé acá, dentro del edificio de la empresa.
–Al menos tenías velas a mano para soplar…
–(Risas) Había luz, pero el aire acondicionado no funcionaba. La pasamos tan mal como mucha gente. Aquí hubo cerca de 50 personas trabajando todos los días, incluso los fines de semana. El Gobierno instaló un búnker en el edificio. Me enfoqué tanto en lo que debía hacer que perdí noción de lo demás. Mi día arrancaba a las 6.30, con los partes para los informativos matinales y nunca volví a mi casa antes de las 23. Llegué a quedarme hasta la 1 de la madrugada, siempre con los teléfonos sonando, los periodistas llamando. Veíamos las quejas de la gente y las críticas en los medios, y sentíamos la impotencia. Pero también digo que fuera del perjuicio y las complicaciones que trajo a Córdoba y a la empresa en sí misma, esta experiencia resultó muy valiosa por el desafío que representó.
El Jefe de RR.PP., al hospital
A Mariana González le tocó representar a la Epec durante la crisis enérgetica porque Adrián Calvo, licenciado en comunicación y Jefe de Relaciones Públicas de la empresa desde hace 10 años, comenzaba sus vacaciones justo el fin de semana en que salió de servicio el transformador de la estación Malvinas Argentinas. Su periodo de descanso finalizó el 4 de febrero, casualmente al dia siguiente en que empezaba a funcionar el transformador de respuesto y a normalizarse la situación eléctrica en la provincia.
Muchos se preguntaron por qué Calvo no adelantó su regreso de las vacaciones ante la magnitud de la emergencia. Algo que sí hizo el presidente de la empresa, Adrián Bonetto. Al parecer, desde la Epec no hubo un pedido para que se reintegrara antes. Hablar del tema con Calvo tampoco fue posible ya que pocos días después de retomar su función, debió ser internado por una problema de salud que requirió carpeta médica.

[Por Jorge Nahúm]

Mariana González

Mariana González, vocera de la Epec, explica cómo afrontaron la situación de los benditos cortes y cómo debieron corregir sobre la marcha una estrategia a partir de los errores.

Fue el conflicto más prolongado entre los vecinos y la empresa que tiene como misión generar, transportar y distribuir energía eléctrica en Córdoba. Se quemó un transformador y, desde el sábado 16 de enero hasta el miércoles 3 de febrero, la provincia fue sometida a dos semanas de cortes de luz programados, por lo que los cordobeses an­duvieron con “los cables pelados”.

La Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) atravesó la crisis energética más grave en sus 58 años de existencia y Mariana González –sin ser la jefa de RR.PP.– fue la vocera durante esa quincena infernal, y quien debió aplicar toda su energía ante los reclamos de “alta tensión” que provenían de cada sector, ya que son 800 mil los clientes en el territorio provincial.

Licenciada en Comunicación Social y terminando una maestría en Dirección de Comunicación Institucional, lleva 10 años en la empresa y es jefa del área de Relaciones Institucionales, abarcando las oficinas de prensa, difusión y publicidad. La experiencia vivida hizo que revea el tema de su tesis final para la maestría: ahora la enfocará en las diferencias entre una empresa pública (Epec) y otra privada, en el manejo de una situación crítica.

Cuando surgió el problema, estaba a punto de regresar de sus vacaciones, al tiempo que Adrián Calvo, el vocero oficial de la Epec, las iniciaba. “Apenas me llamaron para que me reintegrara antes de tiempo, supe que el problema era grave. Ese mismo sábado no hubo cortes, pero al día siguiente emitimos un comunicado alertando que podía haber interrupciones en el servicio debido a que faltaba un cuarto de la energía para la provincia, y en pleno verano, con altos índices de consumo”, explica.

–¿Había una estrategia de la Epec para afrontar la situación?

–Hay una estructura armada. No tenemos un “comité de crisis”, pero sí una mesa chica para la toma de decisiones, con participación directa de la Gerencia General, la Comercial, la Técnica y la de Relaciones Públicas. En ese momento, además de Calvo, estaba de vacaciones el presidente del directorio, Adrián Bonetto, y nos encontrábamos ante una situación nueva. Fue la peor crisis en la historia de la Epec. Nunca antes hubo una de duración tan sostenida ni con tanto impacto en la sociedad. Transener (la empresa que se encarga del mantenimiento de los transformadores) no daba demasiadas explicaciones, e intentamos ser moderados, porque no podíamos decirle a la gente “Vamos a cortar la luz” y después no había necesidad de hacerlo. Eso fue lo que ocurrió la primera semana, con el esquema de cortes de dos horas que fracasó. Nos dimos cuenta de que los usuarios pedían previsibilidad y por eso pasamos a los cortes de tres horas por turno.

–¿Resultó un desafío el esquema de cortes?

–Totalmente. Pasamos un fin de semana entero pensando la mejor manera para armar la solicitada para que la publicaran los diarios. La idea era que la gente consultara en nuestra página, pero de los dos mil usuarios habituales, se pasó a picos de 18 mil y se saturó. Lo mismo ocurrió con el 0-800 para los reclamos telefónicos. Con la solicitada, el primer problema era condensar en una página los más de 400 barrios de la ciudad, donde se cortaba en distintos sectores por turno. No podíamos dejar una mitad de la ciudad a oscuras al mismo tiempo por razones de seguridad, así que cruzamos los cortes, para que en cada barrio fueran parciales. Al principio la gente no entendió el esquema. Después se fue acomodando.

–En vista del sinnúmero de reclamos, ¿qué autocrítica hicieron en la empresa?

–Tal vez el mensaje no fue captado en la real dimensión del problema. No queríamos ser tibios, ni tampoco dramáticos. Advertimos que podía faltar la luz, porque dentro de la empresa también se debatió si era lo correcto decir que habría cortes y que después no se produjeran. Siempre apuntamos a no quitar seis horas de luz por día a los usuarios, a que los cortes fueran de sólo dos horas para no cortar la cadena del frío, a no interrumpir el servicio en la zona céntrica porque es electrodependiente… Lamentablemente, no pudimos. Además, la comunicación institucional va detrás de las decisiones que toma la empresa. Cuando se reintegró Bonetto y volvió el gobernador Juan Schiaretti de su viaje a España, el reclamo a Transener se endureció, fue más político y cambió la estrategia.

Jornadas interminables

–¿La crisis te afectó en lo personal, por la cantidad de horas de trabajo?

–El sábado 23 de enero cumplí años y lo pasé acá, dentro del edificio de la empresa.

–Al menos tenías velas a mano para soplar…

–(Risas) Había luz, pero el aire acondicionado no funcionaba. La pasamos tan mal como mucha gente. Aquí hubo cerca de 50 personas trabajando todos los días, incluso los fines de semana. El Gobierno instaló un búnker en el edificio. Me enfoqué tanto en lo que debía hacer que perdí noción de lo demás. Mi día arrancaba a las 6.30, con los partes para los informativos matinales y nunca volví a mi casa antes de las 23. Llegué a quedarme hasta la 1 de la madrugada, siempre con los teléfonos sonando, los periodistas llamando. Veíamos las quejas de la gente y las críticas en los medios, y sentíamos la impotencia. Pero también digo que fuera del perjuicio y las complicaciones que trajo a Córdoba y a la empresa en sí misma, esta experiencia resultó muy valiosa por el desafío que representó.

El Jefe de RR.PP., al hospital

A Mariana González le tocó representar a la Epec durante la crisis enérgetica porque Adrián Calvo, licenciado en comunicación y Jefe de Relaciones Públicas de la empresa desde hace 10 años, comenzaba sus vacaciones justo el fin de semana en que salió de servicio el transformador de la estación Malvinas Argentinas. Su periodo de descanso finalizó el 4 de febrero, casualmente al dia siguiente en que empezaba a funcionar el transformador de respuesto y a normalizarse la situación eléctrica en la provincia.

Muchos se preguntaron por qué Calvo no adelantó su regreso de las vacaciones ante la magnitud de la emergencia. Algo que sí hizo el presidente de la empresa, Adrián Bonetto. Al parecer, desde la Epec no hubo un pedido para que se reintegrara antes. Hablar del tema con Calvo tampoco fue posible ya que pocos días después de retomar su función, debió ser internado por una problema de salud que requirió carpeta médica.

Un pájaro puede movilizar nuestro mundo

Por Francisco González Brizuela
Ilustración de Cecilia Berry
Reconozco que soy uno de esos lectores que muchas jornadas acuden a la cadencia del colectivo para arropar sus lecturas. Es más, podría defender a ultranza ese espacio frente a las apologías de la hamaca, una silla o la cama (ni qué hablar de leer en la playa, dejémonos de joder).
Pero hay que reconocer que si se trata de una novela de 900 páginas, como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami, quizá ese ritual complique un poco las cosas. En especial si uno debe viajar parado. Más aún en esta hora pico promiscua en roces de cuerpos que no se atraen. Sin embargo, es posible y hasta recomendable. Puede verificarlo quien quiera, pese a las dificultades que no voy a negar: se marcará demasiado el lomo (del libro, claro está), se ensuciará alguna página con sudores propios o ajenos, se interrumpirá la lectura más de lo que uno desearía. Pero también, hay que decirlo, se matizará cada espera y cada soporífero viaje en ese transporte público nuestro, tan reacio al buen gusto.
Esta obra del autor japonés, tan promocionado en los últimos años, es un convite a delirio polifónico. No por la alternancia de voces narrativas, sino por la irrupción continua de personajes intrigantes que se suman a la trama con aportes que van diluyendo más y más el límite entre la vigilia y el sueño. Esa frontera será frecuentada cada vez más, tanto por Tooru Okada –el joven treintañero en cuestión– como por el lector, quien probablemente a esta altura ya se habrá pasado de la parada en la que debía bajarse. ¿Te ha pasado alguna vez? No pienses que se trata de un alud de originalidad. Por el contrario, es algo frecuente. Sólo que es mejor andarse atento, porque en lo frecuente suele colarse lo extraordinario, y en determinado momento… ¡Zas!: se abre una posibilidad, una veta distinta.
En la novela se transita la crónica de ese cambio radical en la vida de Okada, partiendo también de elementos bastante habituales: un trabajo rutinario, una renuncia que al principio aporta alivio y luego tedio; un matrimonio apacible con secretos que crecen en silencio; un vecindario con historias por conocer; la desaparición de una mascota que se aprecia más cuando no está.
Y también un pájaro.
El trino de un pájaro que prevalece sobre los ruidos de la ciudad con un sonido que parece dar cuerda al mundo; un mundo que al ponerse en movimiento desempolva asuntos pendientes, reinstala relaciones familiares poco gratificantes, traza paralelos con el pasado y hace tambalear las certezas hasta hundirlas en las profundidades de ese pozo que todos llevamos adentro.
Hablando de pozos, el chofer acaba de comerse otro. Gracias, Giacomino. Permiso, me bajo en la próxima.
Crónica del pájaro
que da cuerda al mundo
Tusquets Maxi
905 páginas -$60-
Bird
Clint Eastwood (1988).
El film recrea parte de la vida de Charlie Parker, ese ícono del jazz considerado por muchos como uno de los mejores saxofonistas altos del género. Con maestría narrativa y un guión impecable, la película repara en la vorágine que la fama desata tras la llegada de “Bird” a Nueva York, en 1940. Todos los excesos y matices que ello supondrá en la vida de este músico genial quedan plasmados con dramatismo e intensidad.
Giant Steps
John Coltrane (1960).
Un clásico muy recomendado para aproximarse a esos recorridos poco usuales para nuestros oídos que caracterizan al jazz en general, y en particular a un jazz libre del que Coltrane es precursor. Allí puede uno buscar Spiral, diluir el silencio y dejarse cautivar por ese saxo que conduce en un encantamiento ondulante hacia profundidades en las que no nos importaría permanecer.

[Por Francisco González Brizuela]
[Ilustración de Cecilia Berry]

Ilustración de Cecilia Berry

Reconozco que soy uno de esos lectores que muchas jornadas acuden a la cadencia del colectivo para arropar sus lecturas. Es más, podría defender a ultranza ese espacio frente a las apologías de la hamaca, una silla o la cama (ni qué hablar de leer en la playa, dejémonos de joder).

Pero hay que reconocer que si se trata de una novela de 900 páginas, como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami, quizá ese ritual complique un poco las cosas. En especial si uno debe viajar parado. Más aún en esta hora pico promiscua en roces de cuerpos que no se atraen. Sin embargo, es posible y hasta recomendable. Puede verificarlo quien quiera, pese a las dificultades que no voy a negar: se marcará demasiado el lomo (del libro, claro está), se ensuciará alguna página con sudores propios o ajenos, se interrumpirá la lectura más de lo que uno desearía. Pero también, hay que decirlo, se matizará cada espera y cada soporífero viaje en ese transporte público nuestro, tan reacio al buen gusto.

Esta obra del autor japonés, tan promocionado en los últimos años, es un convite a delirio polifónico. No por la alternancia de voces narrativas, sino por la irrupción continua de personajes intrigantes que se suman a la trama con aportes que van diluyendo más y más el límite entre la vigilia y el sueño. Esa frontera será frecuentada cada vez más, tanto por Tooru Okada –el joven treintañero en cuestión– como por el lector, quien probablemente a esta altura ya se habrá pasado de la parada en la que debía bajarse. ¿Te ha pasado alguna vez? No pienses que se trata de un alud de originalidad. Por el contrario, es algo frecuente. Sólo que es mejor andarse atento, porque en lo frecuente suele colarse lo extraordinario, y en determinado momento… ¡Zas!: se abre una posibilidad, una veta distinta.

En la novela se transita la crónica de ese cambio radical en la vida de Okada, partiendo también de elementos bastante habituales: un trabajo rutinario, una renuncia que al principio aporta alivio y luego tedio; un matrimonio apacible con secretos que crecen en silencio; un vecindario con historias por conocer; la desaparición de una mascota que se aprecia más cuando no está.

Y también un pájaro.

El trino de un pájaro que prevalece sobre los ruidos de la ciudad con un sonido que parece dar cuerda al mundo; un mundo que al ponerse en movimiento desempolva asuntos pendientes, reinstala relaciones familiares poco gratificantes, traza paralelos con el pasado y hace tambalear las certezas hasta hundirlas en las profundidades de ese pozo que todos llevamos adentro.

Hablando de pozos, el chofer acaba de comerse otro. Gracias, Giacomino. Permiso, me bajo en la próxima.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Tusquets Maxi
905 páginas -$60-

Aperitivos

Cine: Bird - Clint Eastwood (1988).

El film recrea parte de la vida de Charlie Parker, ese ícono del jazz considerado por muchos como uno de los mejores saxofonistas altos del género. Con maestría narrativa y un guión impecable, la película repara en la vorágine que la fama desata tras la llegada de “Bird” a Nueva York, en 1940. Todos los excesos y matices que ello supondrá en la vida de este músico genial quedan plasmados con dramatismo e intensidad.

Música: Giant Steps - John Coltrane (1960).

Un clásico muy recomendado para aproximarse a esos recorridos poco usuales para nuestros oídos que caracterizan al jazz en general, y en particular a un jazz libre del que Coltrane es precursor. Allí puede uno buscar Spiral, diluir el silencio y dejarse cautivar por ese saxo que conduce en un encantamiento ondulante hacia profundidades en las que no nos importaría permanecer.

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