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	<title>Circuz &#187; Varios</title>
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	<description>/// Comunicación - Publicidad - Marketing - Diseño - RR.PP. - Fotografía - Periodismo</description>
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		<title>Las redes sociales entran al V.I.P. de QUIDAM</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Mar 2011 15:19:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Varios]]></category>

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		<description><![CDATA[“Las redes sociales y el entretenimiento van de la mano”, nos dice Federico García, creador del nuevo espacio nocturno QUIDAM,...</p><p><a href="http://www.circuz.com.ar/las-redes-sociales-entran-al-v-i-p-de-quidam/2540" class="rojo">» Seguir leyendo &#187;</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">“Las redes sociales y el entretenimiento van de la mano”, nos dice Federico García, creador del nuevo espacio nocturno <strong><span style="color: #ff6600;"><a href="http://es-la.facebook.com/pages/Quidam/125062854228417?sk=info">QUIDAM</a></span></strong>, cuando le preguntamos por su estrategia comunicacional. “Si nuestro objetivo es tener eventos bien segmentados, entonces nuestro equipo de trabajo tiene que identificarlos y lograr que se identifiquen con ese evento en particular”, reconfirma, mientras adelanta que la <span style="color: #ff6600;">inauguración será el 9 de abril</span>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/quidam-2.jpg" rel="lightbox[2540]" title="quidam 2"><img class="size-medium wp-image-2542  aligncenter" title="quidam 2" src="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/quidam-2-300x142.jpg" alt="" width="300" height="142" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">La premisa parece simple, hasta obvia. Pero tomemos este caso como ejemplo: ¿Cuántas marcas creen estar realizando un buen trabajo en las redes sociales? ¿Qué es lo que más les interesa capitalizar en estas cuentas? ¿Cantidad? ¿Capacidad de feedback con el segmento? Así lo ve este joven emprendedor, y busca convencernos de que si no hay “multiplicidad” (entiéndase “retweets” o “posts compartidos”), por más que tenga 100.000 seguidores, es una comunidad muerta.</p>
<p style="text-align: justify;">QUIDAM viene a romper con el preconcepto de las cantidades y, según nos cuenta, cada evento en particular trabajaría sobre distintos segmentos, previamente identificados, haciendo que las acciones comunicacionales se multipliquen por el solo hecho de estar llegando a los receptores correctos.</p>
<p style="text-align: justify;">“Si quiero hacer un ciclo de <em>stand up comedy</em>, mi equipo seguramente trabajará con referentes dentro de una comunidad, como la que tiene <span style="color: #ff6600;"><strong>Circuz</strong></span>”, explica. Federico llama “nuestros “disparadores” a esos referentes dentro de las comunidades. “Por eso la inversión publicitaria va a ser 70/30 a favor de los medios digitales”, sentencia.</p>
<p style="text-align: justify;">En momentos donde cada centavo de inversión cuenta, algunas empresas jóvenes parecen estar entendiendo que la tendencia no es la masividad, sino quienes la contagian.</p>
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		<title>Dame un zoom</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 14:18:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Edición Impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Varios]]></category>

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		<description><![CDATA[[Por Federico Álvarez] Un acercamiento al uso del primer plano, tanto en el cine como en la historieta. Quienes hayan...</p><p><a href="http://www.circuz.com.ar/dame-un-zoom/1753" class="rojo">» Seguir leyendo &#187;</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">[Por Federico Álvarez]</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">Un acercamiento al uso del primer plano, tanto en el cine como en la historieta.</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">Quienes hayan visto El secreto de sus ojos, la última película de Juan José Campanella, puede que notaran el uso intensivo de primeros planos, empleados para elaborar una narrativa de las miradas. “Me encantaba eso de que si vos escuchás el diálogo, estás viendo una película, y si la ves sin diálogos, ves otra. Me gustaba mucho jugar con eso y, obviamente, había que acercarse”, declaraba Campanella en una entrevista a la revista Rumbos. Los ojos componen el subtexto de esta película, que confiesa la verdad detrás de cada personaje.</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">Pero esto no es una crítica de cine. Lo que llamó mi atención fueron las palabras que seguían a continuación: “Para mí, el primer plano es lo que separa el cine de todas las otras artes de ficción narrativas”. Una sentencia cuanto menos curiosa para alguien como yo: un asiduo lector de historietas. Si hay algo que, desde mi punto de vista, conecta a nivel formal el cine con los cómics, es el uso del plano y el punto de vista. Y en ambas disciplinas considero que el primer plano tiene un uso equivalente: se trata, fundamentalmente, de un momento de empatía.</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">La sonrisa cínica del Joker, la mueca estática en la máscara de V, los rasgos toscos del rostro del acomplejado y sanguinario Marv son ejemplos al alcance de la mano de cualquiera que, tanto en el cine como en la historieta, subrayan la importancia del primer plano.</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">¿Acaso podríamos imaginar el final de Watchmen sin el primer plano de un desesperado Rorschach llorando a cara descubierta? ¿Podría faltar un acercamiento al rostro herido del aspirante a dios Jerjes en 300? En ambos casos, el primer plano es imprescindible, a tal punto que las adaptaciones cinematográficas de ambos cómics lo han respetado fielmente.</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">En este sentido, la relevancia del primer plano es evidente. La cara, además de ser una importante portadora de identidad, es quizá la zona más expresiva del cuerpo, con más de 30 músculos que colaboran, entre otras cosas, en la descripción del estado de ánimo. Se podría decir que es un exponente muy claro del primer axioma de Wazlawick: “Es imposible no comunicarse”. Lo difícil es comunicar exactamente lo que uno quiere; y en algunos casos, diría que es casi imposible. El desafío está en lograr que todos los elementos se conjuguen en forma tal que expresen de la manera más adecuada lo que buscamos decir.</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">Por supuesto, no faltan los casos en que se utiliza el primer plano para aprovechar el magnetismo de una cara bonita, aunque ésta carezca casi completamente de expresividad y se limite a repetir una pose. Pero, incluso en este caso, se trata de algo más que la representación de un rostro. Una mala actuación salta a la vista rápidamente en un primer plano, así como la falta de empatía de un dibujante con un personaje en una historieta.</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">Ahora bien, en el lado opuesto, un primer plano ejecutado con maestría es un deleite para la vista y, ubicado adecuadamente en la historia, es un poderoso recurso narrativo. Siempre recordaremos la cara de Jack Nicholson asomando a través del hueco que fabricó con un hacha al destrozar una puerta en El resplandor o la expresión de terror en el rostro de Janet Leigh a punto de ser apuñalada en Psicosis. La historieta, al no gozar de la misma popularidad, quizá haya dejado menos primeros planos en el imaginario colectivo que el cine, pero pocos argentinos deben poder afirmar no haber visto nunca la mirada de determinación de Juan Salvo que asoma detrás de las antiparras, en el histórico relato El Eternauta.</div>
<div id="_mcePaste" style="overflow-y: hidden; left: -10000px; overflow-x: hidden; width: 1px; position: absolute; top: 0px; height: 1px;">Con lo anterior, podemos afirmar que el primer plano ocupa un lugar clave dentro de la narrativa visual. Ante esto, es posible que Campanella haya tenido un involuntario desliz al realizar la declaración antes citada, o quizá no considere la historieta como parte de las “artes de ficción narrativas”, lo cual constituiría un error un poco menos feliz.</div>
<p><strong>[Por Federico Álvarez]</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/web_hoja_1-copy.jpg" rel="lightbox[1753]" title="Click para agrandar"><img class="aligncenter size-full wp-image-1788" title="Click para agrandar" src="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/web_hoja_1-copy.jpg" alt="Click para agrandar" width="300" height="415" /></a></p>
<p>Un acercamiento al uso del primer plano, tanto en el cine como en la historieta.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/web_hoja_1-copy.jpg"></a></p>
<p>Quienes hayan visto El secreto de sus ojos, la última película de Juan José Campanella, puede que notaran el uso intensivo de primeros planos, empleados para elaborar una narrativa de las miradas. “Me encantaba eso de que si vos escuchás el diálogo, estás viendo una película, y si la ves sin diálogos, ves otra. Me gustaba mucho jugar con eso y, obviamente, había que acercarse”, declaraba Campanella en una entrevista a la revista Rumbos. Los ojos componen el subtexto de esta película, que confiesa la verdad detrás de cada personaje.</p>
<p>Pero esto no es una crítica de cine. Lo que llamó mi atención fueron las palabras que seguían a continuación: “Para mí, el primer plano es lo que separa el cine de todas las otras artes de ficción narrativas”. Una sentencia cuanto menos curiosa para alguien como yo: un asiduo lector de historietas. Si hay algo que, desde mi punto de vista, conecta a nivel formal el cine con los cómics, es el uso del plano y el punto de vista. Y en ambas disciplinas considero que el primer plano tiene un uso equivalente: se trata, fundamentalmente, de un momento de empatía.</p>
<p>La sonrisa cínica del Joker, la mueca estática en la máscara de V, los rasgos toscos del rostro del acomplejado y sanguinario Marv son ejemplos al alcance de la mano de cualquiera que, tanto en el cine como en la historieta, subrayan la importancia del primer plano.</p>
<p>¿Acaso podríamos imaginar el final de Watchmen sin el primer plano de un desesperado Rorschach llorando a cara descubierta? ¿Podría faltar un acercamiento al rostro herido del aspirante a dios Jerjes en 300? En ambos casos, el primer plano es imprescindible, a tal punto que las adaptaciones cinematográficas de ambos cómics lo han respetado fielmente.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/web_hoja_2-copy.jpg" rel="lightbox[1753]" title="Click para agrandar"><img class="size-medium wp-image-1791 aligncenter" title="Click para agrandar" src="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/web_hoja_2-copy-216x300.jpg" alt="Click para agrandar" width="216" height="300" /></a></p>
<p>En este sentido, la relevancia del primer plano es evidente. La cara, además de ser una importante portadora de identidad, es quizá la zona más expresiva del cuerpo, con más de 30 músculos que colaboran, entre otras cosas, en la descripción del estado de ánimo. Se podría decir que es un exponente muy claro del primer axioma de Wazlawick: “Es imposible no comunicarse”. Lo difícil es comunicar exactamente lo que uno quiere; y en algunos casos, diría que es casi imposible. El desafío está en lograr que todos los elementos se conjuguen en forma tal que expresen de la manera más adecuada lo que buscamos decir.</p>
<p>Por supuesto, no faltan los casos en que se utiliza el primer plano para aprovechar el magnetismo de una cara bonita, aunque ésta carezca casi completamente de expresividad y se limite a repetir una pose. Pero, incluso en este caso, se trata de algo más que la representación de un rostro. Una mala actuación salta a la vista rápidamente en un primer plano, así como la falta de empatía de un dibujante con un personaje en una historieta.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/web_hoja_3-copy.jpg" rel="lightbox[1753]" title="Click para agrandar"><img class="size-medium wp-image-1792 aligncenter" title="Click para agrandar" src="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/web_hoja_3-copy-216x300.jpg" alt="Click para agrandar" width="216" height="300" /></a></p>
<p>Ahora bien, en el lado opuesto, un primer plano ejecutado con maestría es un deleite para la vista y, ubicado adecuadamente en la historia, es un poderoso recurso narrativo. Siempre recordaremos la cara de Jack Nicholson asomando a través del hueco que fabricó con un hacha al destrozar una puerta en El resplandor o la expresión de terror en el rostro de Janet Leigh a punto de ser apuñalada en Psicosis. La historieta, al no gozar de la misma popularidad, quizá haya dejado menos primeros planos en el imaginario colectivo que el cine, pero pocos argentinos deben poder afirmar no haber visto nunca la mirada de determinación de Juan Salvo que asoma detrás de las antiparras, en el histórico relato El Eternauta.</p>
<p>Con lo anterior, podemos afirmar que el primer plano ocupa un lugar clave dentro de la narrativa visual. Ante esto, es posible que Campanella haya tenido un involuntario desliz al realizar la declaración antes citada, o quizá no considere la historieta como parte de las “artes de ficción narrativas”, lo cual constituiría un error un poco menos feliz.</p>
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		<title>Un pájaro puede movilizar nuestro mundo</title>
		<link>http://www.circuz.com.ar/un-pajaro-puede-movilizar-nuestro-mundo/1758</link>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 13:48:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición Impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[Crónica del pájaro que da cuerda al mundo]]></category>
		<category><![CDATA[Haruki Murakami]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Francisco González Brizuela Ilustración de Cecilia Berry Reconozco que soy uno de esos lectores que muchas jornadas acuden a...</p><p><a href="http://www.circuz.com.ar/un-pajaro-puede-movilizar-nuestro-mundo/1758" class="rojo">» Seguir leyendo &#187;</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Por Francisco González Brizuela</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Ilustración de Cecilia Berry</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Reconozco que soy uno de esos lectores que muchas jornadas acuden a la cadencia del colectivo para arropar sus lecturas. Es más, podría defender a ultranza ese espacio frente a las apologías de la hamaca, una silla o la cama (ni qué hablar de leer en la playa, dejémonos de joder).</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Pero hay que reconocer que si se trata de una novela de 900 páginas, como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami, quizá ese ritual complique un poco las cosas. En especial si uno debe viajar parado. Más aún en esta hora pico promiscua en roces de cuerpos que no se atraen. Sin embargo, es posible y hasta recomendable. Puede verificarlo quien quiera, pese a las dificultades que no voy a negar: se marcará demasiado el lomo (del libro, claro está), se ensuciará alguna página con sudores propios o ajenos, se interrumpirá la lectura más de lo que uno desearía. Pero también, hay que decirlo, se matizará cada espera y cada soporífero viaje en ese transporte público nuestro, tan reacio al buen gusto.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Esta obra del autor japonés, tan promocionado en los últimos años, es un convite a delirio polifónico. No por la alternancia de voces narrativas, sino por la irrupción continua de personajes intrigantes que se suman a la trama con aportes que van diluyendo más y más el límite entre la vigilia y el sueño. Esa frontera será frecuentada cada vez más, tanto por Tooru Okada –el joven treintañero en cuestión– como por el lector, quien probablemente a esta altura ya se habrá pasado de la parada en la que debía bajarse. ¿Te ha pasado alguna vez? No pienses que se trata de un alud de originalidad. Por el contrario, es algo frecuente. Sólo que es mejor andarse atento, porque en lo frecuente suele colarse lo extraordinario, y en determinado momento… ¡Zas!: se abre una posibilidad, una veta distinta.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">En la novela se transita la crónica de ese cambio radical en la vida de Okada, partiendo también de elementos bastante habituales: un trabajo rutinario, una renuncia que al principio aporta alivio y luego tedio; un matrimonio apacible con secretos que crecen en silencio; un vecindario con historias por conocer; la desaparición de una mascota que se aprecia más cuando no está.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Y también un pájaro.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">El trino de un pájaro que prevalece sobre los ruidos de la ciudad con un sonido que parece dar cuerda al mundo; un mundo que al ponerse en movimiento desempolva asuntos pendientes, reinstala relaciones familiares poco gratificantes, traza paralelos con el pasado y hace tambalear las certezas hasta hundirlas en las profundidades de ese pozo que todos llevamos adentro.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Hablando de pozos, el chofer acaba de comerse otro. Gracias, Giacomino. Permiso, me bajo en la próxima.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Crónica del pájaro</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">que da cuerda al mundo</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Tusquets Maxi</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">905 páginas -$60-</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Bird</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Clint Eastwood (1988).</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">El film recrea parte de la vida de Charlie Parker, ese ícono del jazz considerado por muchos como uno de los mejores saxofonistas altos del género. Con maestría narrativa y un guión impecable, la película repara en la vorágine que la fama desata tras la llegada de “Bird” a Nueva York, en 1940. Todos los excesos y matices que ello supondrá en la vida de este músico genial quedan plasmados con dramatismo e intensidad.</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Giant Steps</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">John Coltrane (1960).</div>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden;">Un clásico muy recomendado para aproximarse a esos recorridos poco usuales para nuestros oídos que caracterizan al jazz en general, y en particular a un jazz libre del que Coltrane es precursor. Allí puede uno buscar Spiral, diluir el silencio y dejarse cautivar por ese saxo que conduce en un encantamiento ondulante hacia profundidades en las que no nos importaría permanecer.</div>
<p><strong>[Por Francisco González Brizuela]<br />
[Ilustración de Cecilia Berry]</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/pajaro.jpg" rel="lightbox[1758]" title="Ilustración de Cecilia Berry"><img class="aligncenter size-full wp-image-1781" title="Ilustración de Cecilia Berry" src="http://www.circuz.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/pajaro.jpg" alt="Ilustración de Cecilia Berry" width="470" height="342" /></a><br />
</strong></p>
<p>Reconozco que soy uno de esos lectores que muchas jornadas acuden a la cadencia del colectivo para arropar sus lecturas. Es más, podría defender a ultranza ese espacio frente a las apologías de la hamaca, una silla o la cama (ni qué hablar de leer en la playa, dejémonos de joder).</p>
<p>Pero hay que reconocer que si se trata de una novela de 900 páginas, como <strong>Crónica del pájaro que da cuerda al mundo</strong>, de Haruki Murakami, quizá ese ritual complique un poco las cosas. En especial si uno debe viajar parado. Más aún en esta hora pico promiscua en roces de cuerpos que no se atraen. Sin embargo, es posible y hasta recomendable. Puede verificarlo quien quiera, pese a las dificultades que no voy a negar: se marcará demasiado el lomo (del libro, claro está), se ensuciará alguna página con sudores propios o ajenos, se interrumpirá la lectura más de lo que uno desearía. Pero también, hay que decirlo, se matizará cada espera y cada soporífero viaje en ese transporte público nuestro, tan reacio al buen gusto.</p>
<p>Esta obra del autor japonés, tan promocionado en los últimos años, es un convite a delirio polifónico. No por la alternancia de voces narrativas, sino por la irrupción continua de personajes intrigantes que se suman a la trama con aportes que van diluyendo más y más el límite entre la vigilia y el sueño. Esa frontera será frecuentada cada vez más, tanto por Tooru Okada –el joven treintañero en cuestión– como por el lector, quien probablemente a esta altura ya se habrá pasado de la parada en la que debía bajarse. ¿Te ha pasado alguna vez? No pienses que se trata de un alud de originalidad. Por el contrario, es algo frecuente. Sólo que es mejor andarse atento, porque en lo frecuente suele colarse lo extraordinario, y en determinado momento… ¡Zas!: se abre una posibilidad, una veta distinta.</p>
<p>En la novela se transita la crónica de ese cambio radical en la vida de Okada, partiendo también de elementos bastante habituales: un trabajo rutinario, una renuncia que al principio aporta alivio y luego tedio; un matrimonio apacible con secretos que crecen en silencio; un vecindario con historias por conocer; la desaparición de una mascota que se aprecia más cuando no está.</p>
<p>Y también un pájaro.</p>
<p>El trino de un pájaro que prevalece sobre los ruidos de la ciudad con un sonido que parece dar cuerda al mundo; un mundo que al ponerse en movimiento desempolva asuntos pendientes, reinstala relaciones familiares poco gratificantes, traza paralelos con el pasado y hace tambalear las certezas hasta hundirlas en las profundidades de ese pozo que todos llevamos adentro.</p>
<p>Hablando de pozos, el chofer acaba de comerse otro. Gracias, Giacomino. Permiso, me bajo en la próxima.</p>
<p><strong>Crónica del pájaro que da cuerda al mundo<br />
</strong>Tusquets Maxi<br />
905 páginas -$60-</p>
<h3>Aperitivos</h3>
<p><strong>Cine: Bird - <span style="font-weight: normal;">Clint Eastwood (1988). </span></strong></p>
<p>El film recrea parte de la vida de Charlie Parker, ese ícono del jazz considerado por muchos como uno de los mejores saxofonistas altos del género. Con maestría narrativa y un guión impecable, la película repara en la vorágine que la fama desata tras la llegada de “Bird” a Nueva York, en 1940. Todos los excesos y matices que ello supondrá en la vida de este músico genial quedan plasmados con dramatismo e intensidad.</p>
<p><strong>Música: Giant Steps - <span style="font-weight: normal;">John Coltrane (1960). </span></strong></p>
<p>Un clásico muy recomendado para aproximarse a esos recorridos poco usuales para nuestros oídos que caracterizan al jazz en general, y en particular a un jazz libre del que Coltrane es precursor. Allí puede uno buscar Spiral, diluir el silencio y dejarse cautivar por ese saxo que conduce en un encantamiento ondulante hacia profundidades en las que no nos importaría permanecer.</p>
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