Why so serious?

Fragmentos de una ciudad en verano.
Hace calor. Se corta la energía y quedamos –seis horas por día, por más de dos semanas– sin ventilador ni aire acondicionado. Sin heladera. A oscuras. Vuelve la luz con una potencia descontrolada y revienta todos esos electrodomésticos en cuestión de segundos.
Llueve. Allí donde había asfalto, ahora hay ríos arrastrando autos; y donde había arroyos, hay bestias de barro que arrancan puentes. No llueve, se declara la emergencia hídrica y la provincia se prende fuego: miles de hectáreas de monte nativo quedan reducidas a cenizas.
Vuelve el agua, pero podrida: el dinero de la soja se convierte en edificios que brotan como yuyos en los barrios más emblemáticos, suprimiendo el patrimonio arquitectónico y saturando nuestro cagadísimo sistema cloacal, que dijo basta y empantanó las calles con agua servida.
Parece una broma.
Transpirados y con el barro hasta las rodillas, algunos van por su dósis anual de rock a los márgenes de la ciudad. Otros viven soñando con escapar al Caribe. Otros twittean: “Vivir en Córdoba es la muerte” (@Marcos Sader). Otros crean grupos en Facebook para putear en barra a la Epec. Otros comentan lo absurdo de pagar los impuestos al día para vivir en una ciudad ridícula.
Parece una broma, pero nadie se divierte. Ni siquiera el que se ríe de todo. Se le quemaron los fusibles a él también, se pintó para la guerra, salió a la calle y llegó a nuestra tapa. Nico Di Mattia, el artista que le dio vida a este Joker cordobés y desquiciado, explica: “Este Guasón está harto, quemadísimo. Prende fuego todo y pinta una carita triste en la pared con ese aerosol porque no le queda otra. El que debería estar riéndose no se ríe: estamos hechos mierda”.
¿Clonazepam y Circuz?

Fragmentos de una ciudad en verano. Hace calor. Se corta la energía y quedamos –seis horas por día, por más de dos semanas– sin ventilador ni aire acondicionado. Sin heladera. A oscuras. Vuelve la luz con una potencia descontrolada y revienta todos esos electrodomésticos en cuestión de segundos.

Llueve. Allí donde había asfalto, ahora hay ríos arrastrando autos; y donde había arroyos, hay bestias de barro que arrancan puentes. No llueve, se declara la emergencia hídrica y la provincia se prende fuego: miles de hectáreas de monte nativo quedan reducidas a cenizas.

Vuelve el agua, pero podrida: el dinero de la soja se convierte en edificios que brotan como yuyos en los barrios más emblemáticos, suprimiendo el patrimonio arquitectónico y saturando nuestro cagadísimo sistema cloacal, que dijo basta y empantanó las calles con agua servida.

Parece una broma. Transpirados y con el barro hasta las rodillas, algunos van por su dósis anual de rock a los márgenes de la ciudad. Otros viven soñando con escapar al Caribe. Otros twittean: “Vivir en Córdoba es la muerte” (@xmarcos). Otros crean grupos en Facebook para putear en barra a la Epec. Otros comentan lo absurdo de pagar los impuestos al día para vivir en una ciudad ridícula.

Parece una broma, pero nadie se divierte. Ni siquiera el que se ríe de todo. Se le quemaron los fusibles a él también, se pintó para la guerra, salió a la calle y llegó a nuestra tapa. Nico Di Mattia, el artista que le dio vida a este Joker cordobés y desquiciado, explica: “Este Guasón está harto, quemadísimo. Prende fuego todo y pinta una carita triste en la pared con ese aerosol porque no le queda otra. El que debería estar riéndose no se ríe: estamos hechos mierda”. ¿Clonazepam y Circuz?

Por Nico Di Mattia

Dame un zoom

[Por Federico Álvarez]
Un acercamiento al uso del primer plano, tanto en el cine como en la historieta.
Quienes hayan visto El secreto de sus ojos, la última película de Juan José Campanella, puede que notaran el uso intensivo de primeros planos, empleados para elaborar una narrativa de las miradas. “Me encantaba eso de que si vos escuchás el diálogo, estás viendo una película, y si la ves sin diálogos, ves otra. Me gustaba mucho jugar con eso y, obviamente, había que acercarse”, declaraba Campanella en una entrevista a la revista Rumbos. Los ojos componen el subtexto de esta película, que confiesa la verdad detrás de cada personaje.
Pero esto no es una crítica de cine. Lo que llamó mi atención fueron las palabras que seguían a continuación: “Para mí, el primer plano es lo que separa el cine de todas las otras artes de ficción narrativas”. Una sentencia cuanto menos curiosa para alguien como yo: un asiduo lector de historietas. Si hay algo que, desde mi punto de vista, conecta a nivel formal el cine con los cómics, es el uso del plano y el punto de vista. Y en ambas disciplinas considero que el primer plano tiene un uso equivalente: se trata, fundamentalmente, de un momento de empatía.
La sonrisa cínica del Joker, la mueca estática en la máscara de V, los rasgos toscos del rostro del acomplejado y sanguinario Marv son ejemplos al alcance de la mano de cualquiera que, tanto en el cine como en la historieta, subrayan la importancia del primer plano.
¿Acaso podríamos imaginar el final de Watchmen sin el primer plano de un desesperado Rorschach llorando a cara descubierta? ¿Podría faltar un acercamiento al rostro herido del aspirante a dios Jerjes en 300? En ambos casos, el primer plano es imprescindible, a tal punto que las adaptaciones cinematográficas de ambos cómics lo han respetado fielmente.
En este sentido, la relevancia del primer plano es evidente. La cara, además de ser una importante portadora de identidad, es quizá la zona más expresiva del cuerpo, con más de 30 músculos que colaboran, entre otras cosas, en la descripción del estado de ánimo. Se podría decir que es un exponente muy claro del primer axioma de Wazlawick: “Es imposible no comunicarse”. Lo difícil es comunicar exactamente lo que uno quiere; y en algunos casos, diría que es casi imposible. El desafío está en lograr que todos los elementos se conjuguen en forma tal que expresen de la manera más adecuada lo que buscamos decir.
Por supuesto, no faltan los casos en que se utiliza el primer plano para aprovechar el magnetismo de una cara bonita, aunque ésta carezca casi completamente de expresividad y se limite a repetir una pose. Pero, incluso en este caso, se trata de algo más que la representación de un rostro. Una mala actuación salta a la vista rápidamente en un primer plano, así como la falta de empatía de un dibujante con un personaje en una historieta.
Ahora bien, en el lado opuesto, un primer plano ejecutado con maestría es un deleite para la vista y, ubicado adecuadamente en la historia, es un poderoso recurso narrativo. Siempre recordaremos la cara de Jack Nicholson asomando a través del hueco que fabricó con un hacha al destrozar una puerta en El resplandor o la expresión de terror en el rostro de Janet Leigh a punto de ser apuñalada en Psicosis. La historieta, al no gozar de la misma popularidad, quizá haya dejado menos primeros planos en el imaginario colectivo que el cine, pero pocos argentinos deben poder afirmar no haber visto nunca la mirada de determinación de Juan Salvo que asoma detrás de las antiparras, en el histórico relato El Eternauta.
Con lo anterior, podemos afirmar que el primer plano ocupa un lugar clave dentro de la narrativa visual. Ante esto, es posible que Campanella haya tenido un involuntario desliz al realizar la declaración antes citada, o quizá no considere la historieta como parte de las “artes de ficción narrativas”, lo cual constituiría un error un poco menos feliz.

[Por Federico Álvarez]

Click para agrandar

Un acercamiento al uso del primer plano, tanto en el cine como en la historieta.

Quienes hayan visto El secreto de sus ojos, la última película de Juan José Campanella, puede que notaran el uso intensivo de primeros planos, empleados para elaborar una narrativa de las miradas. “Me encantaba eso de que si vos escuchás el diálogo, estás viendo una película, y si la ves sin diálogos, ves otra. Me gustaba mucho jugar con eso y, obviamente, había que acercarse”, declaraba Campanella en una entrevista a la revista Rumbos. Los ojos componen el subtexto de esta película, que confiesa la verdad detrás de cada personaje.

Pero esto no es una crítica de cine. Lo que llamó mi atención fueron las palabras que seguían a continuación: “Para mí, el primer plano es lo que separa el cine de todas las otras artes de ficción narrativas”. Una sentencia cuanto menos curiosa para alguien como yo: un asiduo lector de historietas. Si hay algo que, desde mi punto de vista, conecta a nivel formal el cine con los cómics, es el uso del plano y el punto de vista. Y en ambas disciplinas considero que el primer plano tiene un uso equivalente: se trata, fundamentalmente, de un momento de empatía.

La sonrisa cínica del Joker, la mueca estática en la máscara de V, los rasgos toscos del rostro del acomplejado y sanguinario Marv son ejemplos al alcance de la mano de cualquiera que, tanto en el cine como en la historieta, subrayan la importancia del primer plano.

¿Acaso podríamos imaginar el final de Watchmen sin el primer plano de un desesperado Rorschach llorando a cara descubierta? ¿Podría faltar un acercamiento al rostro herido del aspirante a dios Jerjes en 300? En ambos casos, el primer plano es imprescindible, a tal punto que las adaptaciones cinematográficas de ambos cómics lo han respetado fielmente.

Click para agrandar

En este sentido, la relevancia del primer plano es evidente. La cara, además de ser una importante portadora de identidad, es quizá la zona más expresiva del cuerpo, con más de 30 músculos que colaboran, entre otras cosas, en la descripción del estado de ánimo. Se podría decir que es un exponente muy claro del primer axioma de Wazlawick: “Es imposible no comunicarse”. Lo difícil es comunicar exactamente lo que uno quiere; y en algunos casos, diría que es casi imposible. El desafío está en lograr que todos los elementos se conjuguen en forma tal que expresen de la manera más adecuada lo que buscamos decir.

Por supuesto, no faltan los casos en que se utiliza el primer plano para aprovechar el magnetismo de una cara bonita, aunque ésta carezca casi completamente de expresividad y se limite a repetir una pose. Pero, incluso en este caso, se trata de algo más que la representación de un rostro. Una mala actuación salta a la vista rápidamente en un primer plano, así como la falta de empatía de un dibujante con un personaje en una historieta.

Click para agrandar

Ahora bien, en el lado opuesto, un primer plano ejecutado con maestría es un deleite para la vista y, ubicado adecuadamente en la historia, es un poderoso recurso narrativo. Siempre recordaremos la cara de Jack Nicholson asomando a través del hueco que fabricó con un hacha al destrozar una puerta en El resplandor o la expresión de terror en el rostro de Janet Leigh a punto de ser apuñalada en Psicosis. La historieta, al no gozar de la misma popularidad, quizá haya dejado menos primeros planos en el imaginario colectivo que el cine, pero pocos argentinos deben poder afirmar no haber visto nunca la mirada de determinación de Juan Salvo que asoma detrás de las antiparras, en el histórico relato El Eternauta.

Con lo anterior, podemos afirmar que el primer plano ocupa un lugar clave dentro de la narrativa visual. Ante esto, es posible que Campanella haya tenido un involuntario desliz al realizar la declaración antes citada, o quizá no considere la historieta como parte de las “artes de ficción narrativas”, lo cual constituiría un error un poco menos feliz.

Un pájaro puede movilizar nuestro mundo

Por Francisco González Brizuela
Ilustración de Cecilia Berry
Reconozco que soy uno de esos lectores que muchas jornadas acuden a la cadencia del colectivo para arropar sus lecturas. Es más, podría defender a ultranza ese espacio frente a las apologías de la hamaca, una silla o la cama (ni qué hablar de leer en la playa, dejémonos de joder).
Pero hay que reconocer que si se trata de una novela de 900 páginas, como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami, quizá ese ritual complique un poco las cosas. En especial si uno debe viajar parado. Más aún en esta hora pico promiscua en roces de cuerpos que no se atraen. Sin embargo, es posible y hasta recomendable. Puede verificarlo quien quiera, pese a las dificultades que no voy a negar: se marcará demasiado el lomo (del libro, claro está), se ensuciará alguna página con sudores propios o ajenos, se interrumpirá la lectura más de lo que uno desearía. Pero también, hay que decirlo, se matizará cada espera y cada soporífero viaje en ese transporte público nuestro, tan reacio al buen gusto.
Esta obra del autor japonés, tan promocionado en los últimos años, es un convite a delirio polifónico. No por la alternancia de voces narrativas, sino por la irrupción continua de personajes intrigantes que se suman a la trama con aportes que van diluyendo más y más el límite entre la vigilia y el sueño. Esa frontera será frecuentada cada vez más, tanto por Tooru Okada –el joven treintañero en cuestión– como por el lector, quien probablemente a esta altura ya se habrá pasado de la parada en la que debía bajarse. ¿Te ha pasado alguna vez? No pienses que se trata de un alud de originalidad. Por el contrario, es algo frecuente. Sólo que es mejor andarse atento, porque en lo frecuente suele colarse lo extraordinario, y en determinado momento… ¡Zas!: se abre una posibilidad, una veta distinta.
En la novela se transita la crónica de ese cambio radical en la vida de Okada, partiendo también de elementos bastante habituales: un trabajo rutinario, una renuncia que al principio aporta alivio y luego tedio; un matrimonio apacible con secretos que crecen en silencio; un vecindario con historias por conocer; la desaparición de una mascota que se aprecia más cuando no está.
Y también un pájaro.
El trino de un pájaro que prevalece sobre los ruidos de la ciudad con un sonido que parece dar cuerda al mundo; un mundo que al ponerse en movimiento desempolva asuntos pendientes, reinstala relaciones familiares poco gratificantes, traza paralelos con el pasado y hace tambalear las certezas hasta hundirlas en las profundidades de ese pozo que todos llevamos adentro.
Hablando de pozos, el chofer acaba de comerse otro. Gracias, Giacomino. Permiso, me bajo en la próxima.
Crónica del pájaro
que da cuerda al mundo
Tusquets Maxi
905 páginas -$60-
Bird
Clint Eastwood (1988).
El film recrea parte de la vida de Charlie Parker, ese ícono del jazz considerado por muchos como uno de los mejores saxofonistas altos del género. Con maestría narrativa y un guión impecable, la película repara en la vorágine que la fama desata tras la llegada de “Bird” a Nueva York, en 1940. Todos los excesos y matices que ello supondrá en la vida de este músico genial quedan plasmados con dramatismo e intensidad.
Giant Steps
John Coltrane (1960).
Un clásico muy recomendado para aproximarse a esos recorridos poco usuales para nuestros oídos que caracterizan al jazz en general, y en particular a un jazz libre del que Coltrane es precursor. Allí puede uno buscar Spiral, diluir el silencio y dejarse cautivar por ese saxo que conduce en un encantamiento ondulante hacia profundidades en las que no nos importaría permanecer.

[Por Francisco González Brizuela]
[Ilustración de Cecilia Berry]

Ilustración de Cecilia Berry

Reconozco que soy uno de esos lectores que muchas jornadas acuden a la cadencia del colectivo para arropar sus lecturas. Es más, podría defender a ultranza ese espacio frente a las apologías de la hamaca, una silla o la cama (ni qué hablar de leer en la playa, dejémonos de joder).

Pero hay que reconocer que si se trata de una novela de 900 páginas, como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami, quizá ese ritual complique un poco las cosas. En especial si uno debe viajar parado. Más aún en esta hora pico promiscua en roces de cuerpos que no se atraen. Sin embargo, es posible y hasta recomendable. Puede verificarlo quien quiera, pese a las dificultades que no voy a negar: se marcará demasiado el lomo (del libro, claro está), se ensuciará alguna página con sudores propios o ajenos, se interrumpirá la lectura más de lo que uno desearía. Pero también, hay que decirlo, se matizará cada espera y cada soporífero viaje en ese transporte público nuestro, tan reacio al buen gusto.

Esta obra del autor japonés, tan promocionado en los últimos años, es un convite a delirio polifónico. No por la alternancia de voces narrativas, sino por la irrupción continua de personajes intrigantes que se suman a la trama con aportes que van diluyendo más y más el límite entre la vigilia y el sueño. Esa frontera será frecuentada cada vez más, tanto por Tooru Okada –el joven treintañero en cuestión– como por el lector, quien probablemente a esta altura ya se habrá pasado de la parada en la que debía bajarse. ¿Te ha pasado alguna vez? No pienses que se trata de un alud de originalidad. Por el contrario, es algo frecuente. Sólo que es mejor andarse atento, porque en lo frecuente suele colarse lo extraordinario, y en determinado momento… ¡Zas!: se abre una posibilidad, una veta distinta.

En la novela se transita la crónica de ese cambio radical en la vida de Okada, partiendo también de elementos bastante habituales: un trabajo rutinario, una renuncia que al principio aporta alivio y luego tedio; un matrimonio apacible con secretos que crecen en silencio; un vecindario con historias por conocer; la desaparición de una mascota que se aprecia más cuando no está.

Y también un pájaro.

El trino de un pájaro que prevalece sobre los ruidos de la ciudad con un sonido que parece dar cuerda al mundo; un mundo que al ponerse en movimiento desempolva asuntos pendientes, reinstala relaciones familiares poco gratificantes, traza paralelos con el pasado y hace tambalear las certezas hasta hundirlas en las profundidades de ese pozo que todos llevamos adentro.

Hablando de pozos, el chofer acaba de comerse otro. Gracias, Giacomino. Permiso, me bajo en la próxima.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Tusquets Maxi
905 páginas -$60-

Aperitivos

Cine: Bird - Clint Eastwood (1988).

El film recrea parte de la vida de Charlie Parker, ese ícono del jazz considerado por muchos como uno de los mejores saxofonistas altos del género. Con maestría narrativa y un guión impecable, la película repara en la vorágine que la fama desata tras la llegada de “Bird” a Nueva York, en 1940. Todos los excesos y matices que ello supondrá en la vida de este músico genial quedan plasmados con dramatismo e intensidad.

Música: Giant Steps - John Coltrane (1960).

Un clásico muy recomendado para aproximarse a esos recorridos poco usuales para nuestros oídos que caracterizan al jazz en general, y en particular a un jazz libre del que Coltrane es precursor. Allí puede uno buscar Spiral, diluir el silencio y dejarse cautivar por ese saxo que conduce en un encantamiento ondulante hacia profundidades en las que no nos importaría permanecer.

Agenda de eventos

El Blog

Últimos posts

El Viñetazo promete ser un eventazo

31 de August | Categorias: Eventos

Por: Circuz
Los días 3, 4 y 5 de septiembre se hará el Viñetazo en la Capilla del Paseo del Buen Pastor. Se trata de una Convención de Historietas y Humor Gráfico, organizada por el grupo de historietistas V de Viñeta. De esta manera, festejan el Día de la Historieta, que se celebra cada 4 de septiembre en todo el país.

Seguir leyendo »

Un cuarto de siglo de la Feria del Libro

27 de August | Categorias: Cultura, Eventos

Por: Caro Raspo
Del 2 al 20 de septiembre se celebra en la provincia la 25ª edición de la Feria del Libro Córdoba, en conjunto con la 3ra edición de la Feria Infantil del Libro. Ambas tendrán como escenarios principales la Plaza San Martín, el Cabildo Histórico y sus alrededores.

Seguir leyendo »

Se viene una nueva edición del Camino Creativo

26 de August | Categorias: Concursos

Por: Circuz
Se trata de un concurso que se realizará en La Metro el próximo jueves 2 de septiembre. Está destinado a estudiantes de Publicidad, Diseño o Comunicación Social. Además habrá charlas de Gastón Ribba y Silvio Freytes.

Seguir leyendo »

Arte, causa y buena onda a rabiar

20 de August | Categorias: Concursos, Eventos

Por: Maxi Peñéñory
El Festival de Canes que se hizo en Córdoba, no tuvo nada que ver con el tradicional encuentro cinematográfico que se realiza todos los años en Cannes. Se trató de un concurso de creatividad organizado por Misiva junto a Patitas de Perros y Cándido Can.

Seguir leyendo »

La cultura como tecnología de la comunicación

9 de August | Categorias: Comunicación, Eventos

Por: Circuz
Norberto Chaves disertará el sábado 21 de agosto en la Biblioteca Córdoba. Muy buena oportunidad para profesionales y estudiantes de comunicación, diseño, periodismo, relaciones públicas, publicidad y afines. ¡Circuz regala dos invitaciones!

Seguir leyendo »

Suscribite

Seguinos

Facebook Twitter Flickr You Tube
 

Últimos Comentarios

  • Santi Carignano: jajajaj! Lucho, aparentemente random.org las prefiere mujeres… PODEMOS JUZGARLO!?!? ;)
  • Maxi Peñéñory: Lucho, nos picaste el boleto! :P
  • Lucho: Trabajo fino el de la gente de circuz veo eh… dos chicas ganaron el “sorteo” guiño guiño...
  • Elisa: Muchas gracias Circuz!!!!!!!! Saludos a todos y felicitaciones por su trabajo!!!!
  • Veronica: MIL GRACIAS CIRCUZ!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!! ESTOY FELIZ!!!!!!