Por Claudia Paredes
Lo que cuento es absolutamente cierto y pueden ir a las fuentes. Tenía un pullover azul petróleo que me había tejido a los 16 años. Era la prenda más fascinante que había creado, el comodín que me permitía vestir en la escuela, los campamentos y las reuniones familiares. Tanto es así que el pullover duró. Duró muchos años.
Poco después de cumplir los 24, ya casada, mi madre y, el por entonces, mi marido, decidieron decirme la verdad: el sweater estaba viejo. Se había descolorido. Y lo más importante, confesaron que estaban podridos de verme siempre con el mismo pullover. En un acto de comprensión visual, me cambié de ropa y permití que lo quemaran en el fuego del asado. Después, me tejí otro.
Ayer derribaron la torre de la cervecería Córdoba y cuando ya todo era polvareda, le recé una plegaria a mi sweater azul. La ciudad es un misterio que políticos, economistas, desarrolladores y estrategas intentan descifrar. Pero la verdad es que la ciudad física es apenas (y me hago cargo de la palabra) una parte de la ciudad.
Existe una ciudad lingüística cuando la nombramos y una ciudad imaginada cuando la evocamos. La ciudad se vive, con mucho, en nuestras mentes. Y las marcas urbanas, aquellas referencias cotidianas que nos orientan en el espacio físico, son las que evocamos en la mente para ordenarnos. Hay mucho más para tejer/construir, nos dicen. Pero la marca urbana desaparecida nos deja un hueco en la mente que deberemos reemplazar con otra marca.
La funcionalidad urbana no termina con la razón por la cual un objeto se construye. El objeto puede ser útil en nuestras mentes. La estética urbana no acaba en los criterios del diseño. Lo viejo y lo feo pueden ser elecciones. Las apropiaciones de los espacios, el misterio, no dependen tanto del uso como de esas “lógicas inconsistentes” de las que habla Armando Silva *.
Hemos olvidado que la ciudad se comunica. Que la torre cumpla los requisitos para ser Patrimonio Histórico, puede estar en duda. De lo que no se puede dudar es de que los ciudadanos tenemos derecho a un Patrimonio Visual. Vuelta a tejer.
(*) “Imaginarios Urbanos. Hacia un urbanismo de los ciudadanos. Metodología”. Armando Silva Téllez. Convenio Andrés Bello. Colombia. 2006
Fotografía gentileza de Omar Pacheco










